Smells like teen spirits

Capítulo 2: Sólo conversar

El sujeto escogió una bebida; luego se agachó para recoger la lata y ofrecérsela a Yugi.

-Te estaba esperando -dijo, mirándolo a los ojos.

-Kaiba-kun... -fue lo único que logró decir Yugi.

-Sabía que vendrías -dijo Kaiba con una sonrisa torcida en el rostro-. Pero me molestaba la idea de que vengas con Jounouchi. Me alegra que no esté aquí.

Yugi no sabía qué pensar. Había estado toda la mañana pensando en quién de su clase podría estar mandándole las cartas y justamente ahora, cuando pensaba que las cosas se estaban aclarando, Kaiba aparecía de esa manera y le decía eso. La mirada de Kaiba lo ponía nervioso; trató de desviar su mirada sin parecer descortés.

-Gracias por invitarnos -dijo a media voz. Sintió como sus mejillas tomaban un tono rosado.

-Pensaba invitarte sólo a ti, pero Mokuba me pidió que extendiera la invitación a Jounouchi y Honda.

Al escuchar eso Yugi se puso más rojo aún. Ahora sí que no sabía qué más decir o hacer. Ver de esa manera a Yugi complació a Kaiba. Yugi estaba mirando hacia otro lado, evitando cruzar mirada con Kaiba, cuando sintió un escalofrío: Kaiba había acercado la lata a su mejilla.

-Tómala. Supongo que tienes sed -dijo mientras le daba (por fin) la lata (en las manos).

-G-Gracias -tartamudeó Yugi, cogiendo la lata con mucho cuidado; estaba tan nervioso que de seguro sus manos no podrían coger nada.

Al tener la lata entre sus manos recordó la mucha sed que sentía, así que (olvidándose de Kaiba por unos segundos) abrió el seguro y le dio un gran sorbo. Soltó un pequeño suspiro; tenía la garganta tan seca y la gaseosa estaba tan helada. La sensación fue relajante.

Por su parte, Kaiba había ido a sentarse en una banca cercana. No le sacaba la vista de encima a Yugi. Sus ojos tomaron un brillo extraño cuando vio a Yugi beber. Más que ver a Yugi, estaba admirando sus labios. Yugi estaba tan ocupado calmando su sed que no fue hasta mucho después que notó la mirada de Kaiba sobre él. Al darse cuenta el color rojo regresó a sus mejillas.

-¿No quieres otra? -preguntó mientras hacía movía su cabeza hacia la máquina de gaseosas.

-No... No te molestes -dijo Yugi. Al escuchar esto, Kaiba (que se había puesto de pie) volvió a su posición inicial en la banca: con ambos brazos en el respaldar y las piernas cruzadas.

La mente de Yugi era un caos total. Había estado al borde de la muerte pensando que quien le escribía era un compañero de clase, y ahora sabía que era Kaiba. ¡Ahora estaba mucho peor! Y para colmo, estaban los dos solos. ¡Momento! ¿Cómo podía estar seguro Yugi que era Kaiba? Quizás sólo la última carta era de él.

-¿Kaiba-kun? -preguntó Yugi casi en un susurro.

-¿Mmm? -contestó Kaiba muy interesado en lo que podría decirle. Estaba tan atento a Yugi que podía escuchar cualquier cosa que dijera, por más bajo que fuera el tono que utilizara.

-La carta... decía que me esperarías. ¿Un duelo? -dijo al fin Yugi, alzando la mirada para verlo.

-Sabes bien, Yugi Mutou, que mi propósito es vencerte. Soy el único que puede hacerlo. Pero en este caso, no fue por eso que te dejé la carta.

-¿Entonces, por qué?

-Porque me gusta.

Yugi abrió los ojos de par en par. De toda la confusión que sentía algo era claro: era Kaiba quien le había escrito las cartas. Pero a pesar de haber descubierto algo, la situación no lo tranquilizaba. De la impresión soltó la lata; el sonido lo hizo volver a tierra. Se agachó para recogerla y luego caminó hasta el tacho de basura cercano a la puerta.

-Así que... eres tú -dio Yugi, dándole la espalda a Kaiba; le era más fácil hablarle así. La mirada de Kaiba lo ponía muy nerviso.

-Sí -escuchó cómo Kaiba se ponía de pie y se acercaba a él, pero no tenía la fuerza suficiente como para voltear a verlo-. Espero que no te moleste. Pero, igual, no me interesa si te molesta o no.

-No, pero... ¿Por qué? - preguntó, juntando toda la fuerza que tenía dentro. Dio media vuelta y al hacerlo se encontró con la mirada penetrante de Kaiba.

-¿Por qué no? -fue la respuesta de Kaiba.- ¿Acaso no puedo hacerlo, Yugi Mutou? -preguntó mientras apoyaba una mano en la pared, arrinconando a Yugi contra ella.

Yugi estaba entre la pared y Kaiba. Sabía que no podría librarse de él, y si acaso lo lograba, no estaba tan cerca de la puerta como para escapar. Mientras pensaba qué hacer se iba perdiendo en la mirada de Kaiba, a la vez que éste se perdía en los labios de Yugi.

De pronto, Yugi sintió un escalofrío que provenía de su pecho. ¡Del Rompecabezas del Milenio! Era Yami.

Yami, dentro de la pirámide, sólo observaba con enojo la escena. Desde el momento en que Kaiba había aparecido en el cuarto había deseado materializarse, pero no sabía cómo tomaría eso Yugi. En primer lugar, había cortado su lazo psíquico para poder meditar solo y, si Yami se materializaba en ese momento, podía ser que a su Hikari no le agradara que interviniera con sus asuntos personales. ¡Pero ahora Kaiba estaba a punto de...! Yami no lo iba a permitir, así Yugi se enojara con él por intervenir. Si Kaiba se atrevía a tocarlo, Yami estaba dispuesto a romperle la cara.

-¡¿Yugi, dónde estás?! ¡Acabo de ganarle a...! -Jounouchi no pudo terminar la frase. Abrió la puerta de una patada, sólo para encontarse con esa escena indescriptible: Kaiba tenía a Yugi contra la pared.

Los tres quedaron perplejos ante la escena; ninguno hizo nada. Jounouchi había ganado varios duelos y estaba preocupado por Yugi porque hace mucho que había salido. Jounouchi apretó los puños.

-¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS INTENTAS CON YUGI, KAIBA?!!!

-¿Por qué eres tan entrometido, perro? - dijo Kaiba, alejándose de Yugi y acercándose a la puerta.- Hablaremos luego, Yugi.

-¡¡¡MALDITO!!! -gritó Jounouchi antes de lanzarse contra Kaiba, quien lo esquivó con un movimiento rápido. Pero Jounouchi no era alguien que se contentara con un intento de golpe. ¡Tenía que pegarle a Kaiba costara lo que costara!

Jounouchi empezó un rápido ataque de puñetazos y patadas, pero todos sus ataques fueron detenidos por la defensa de Kaiba. Jounouchi tenía la firme intención de patearle el trasero, pero Kaiba tenía otros planes; sólo estaba defendiéndose.

-¡¿Qué pasa, Kaiba?! ¡¿Puedes molestar a Yugi pero conmigo te cabreas?!

Kaiba no respondió; sólo siguió deteniendo los golpes de Jounouchi con los brazos.

Yugi se percató de ello. Ambos siempre buscaban enfrentarse, pero no valía la pena hacerlo ahí si Kaiba no lo deseaba.

-¡Jounouchi-kun, detente por favor! -gritó Yugi con todas sus fuerzas.

-¡¿Pero qué dices, Yugi?! ¡Este idiota te ha...!

-¡No me ha hecho nada! -interrumpió Yugi. Pero eso no convenció a Jounouchi-. Kaiba-kun y yo sólo hablábamos.

-¿¡"Hablar"?! ¡Yugi, no lo defiendas!

-¿Defenderme? -comentó Kaiba con un tono despectivo-. No necesito que nadie me defienda, y menos de un perro como tú.

Yugi se lanzó contra Jounouchi. Lo sujetó de un brazo para impedir que eso siguiera. Si Kaiba lo deseaba podía hacer que las cosas cambiaran: podía ser Jounouchi quien necesitara la ayuda de Yugi.

-¡Basta! ¡Los dos!

-No eres más que un perro arrastrado, Jounouchi -se burló Kaiba, mostrando una sonrisa cruel-. Necesitas de Yugi para salir de tus problemas. Hablaremos luego, Yugi.

Diciendo eso, Kaiba se retiró del cuarto. Después de unos segundos, Yugi se decidió a soltar a Jounouchi.

-Yugi... -empezó a decir Jounouchi, conteniendo su enojo-. ¿Qué hacías con Kaiba?

-Te lo dije, Jounouchi-kun: sólo hablábamos.

Jounouchi se dio cuenta que Yugi no soltaría nada más y que seguiría defendiendo a Kaiba. El rubio se resignó y suspiro ruidosamente.

-¡Vámonos, Yugi! Se me crispan los cabellos estando aquí -comentó mientras sonreía ampliamente para suavizar el ambiente.

-Sí, Jounouchi-kun. ¿Me ibas a decir algo?

-¿Yo? Mmmm... Ese Kaiba hizo que lo olvidara... A ver... ¡Ah, sí! Gané muchos duelos hoy. Te perdiste el honor de felicitarme por tales victorias.

-Me alegro por ti -contestó Yugi, un poco más tranquilo y olvidando lo que acababa de pasar-. ¿Qué pasó con Honda-kun y Mokuba-chan?

-¡Cierto! ¡Para eso vine! Honda también ganó varios duelos. No tantos como yo, claro. Pero Mokuba te estaba buscando.

-¿Mokuba-chan? ¿No sabes por qué?

-Ni' ca' -dijo Jounouchi, moviendo la cabeza a ambos lados y encogiéndose de hombros-. Vamos a buscarlos.

-Hai.

Salieron del salón y se dispusieron a ir a buscar a buscar a sus amigos. Yugi estaba muy intrigado. No sabía porqué Mokuba-chan deseaba hablar con él. Cualquier cosa estaría bien, menos hablar de Kaiba-kun. No por ahora.

Por su parte, Yami esperaba impaciente el momento apropiado para materializarse y hablar con su Hikari.

La espera lo estaba matanto, muy lentamente.

Yugi sentía que la cabeza se le iba a quebrar por pensar tanto en lo que había sucedido con Kaiba-kun.

Jounouchi se estaba muriendo por romperle la cara a Kaiba.

Kaiba se moría deseando matar al perro de Jounouchi por haberlo interrumpido.

Y así todos estaban a punto tener un colapso mental.

Fin del capítulo 2