|
Capítulo 19: Carnage before dinner -Comerás, ¿verdad? -... -¿Yami? Te estoy hablando. ¿También vas a comer? -... Yugi estaba dirigiendo el carrito del supermercado; la verdad, tenía pocas cosas que comprar, pero no iba a obligar a Yami a cargar con todo. Había pasado los últimos quince minutos tratando de hacer que Yami le contestara, sin éxito. Yugi ya sabía lo que sentía Yami cuando Kaiba lo ignoraba. ¿Kaiba? Yugi sonrió ampliamente. -¿Será buena idea comprar algo de eso? -preguntó Yugi, mirando la sección de verduras-. Kaiba-kun de seguro come muchas verduras. -¿Kaiba? Sólo cómprale comida instantánea. Y... ¿Por qué te preocupas por lo que coma? No es como si de verdad le interesara ir a comer: va a joder, que es diferente. -Va a comer con nosotros -contestó Yugi; sabía que hablar de Kaiba haría que Yami despertara de su trance-. A quien va a joder es a ti. -Y a Jounouchi. -Bueno, sí. ¿Qué crees que quizo decir con eso de amante? -Pues que Jounouchi quiere algo con él. Eso fue lo que insinuó Kaiba, y por eso lo veo poco probable. ¿Jounouchi con él? No puede haber combinación más bizarra. -¿Eso crees? -Claro. ¿Te imaginas a Jounouchi saliendo con Kaiba? -No. Pero me imagino saliendo con Kaiba. -Eso es diferente, Yugi. -¿Por qué? -Porque tú saldrías con él porque te da pena. Y no creo que Jounouchi sienta pena por él. -Pero, ¿no crees que Kaiba-kun tenga razón? ¿Qué pasaría si Jounouchi de verdad sintiera algo por él? Yugi ya no estaba hablando con Yami, estaba hablando con él mismo. Le era difícil imaginarse a su amigo enamorado de Kaiba. Bueno, después de todo, enamorarse de alguien como Seto Kaiba no era muy difícil. Incluso él, Yugi, podría enamorarse de Kaiba. -Aún no me respondes. ¿Vas a comer o no? -Sí. -Por fin; media hora para que me digas eso. Ya, bueno. Entonces, ¿qué quieres comer? -¿Yo escojo la cena? -Sí. -Quiero comer carne. -¿Carne? -Sí. Por como se ve Kaiba, parece ser vegetariano. Y quiero ver si puede comer carne. De seguro la desprecia. Por otro lado, a Mokuba y a Jounouchi les gusta. Y a ti, ¿también? -Sí. Está bien. Comeremos carne. Terminaron de comprar y, como el caballero que era, Yami cargó todos los paquetes. Por primera vez se sintió miserable por no cargar dinero. Recordó que Kaiba siempre terminaba pagando todo lo que Yugi comprara. Y ahí estaba de nuevo. El Rey de los Juegos pensando en Kaiba. "Si no quiero cagarla más, será mejor no hablar mucho" se repetía una y otra vez Jounouchi. Era temprano aún, pero deseaba llegar cuanto antes a la casa de Yugi. Y mejor todavía si llegaba antes que Kaiba y trataba de explicar lo que había pasado en la mañana. Al recordar eso último, aceleró su paso. -¿No crees que es mucho? -preguntó Yami, mirando toda la comida que había hecho Yugi. -Creo que sí. Pero me emocioné y preparé de más. Yami volteó para ver el reloj de pared. Faltaba mucho para las 7. Kaiba aún no llegaba y Yami ya estaba deseando que se fuera. -¿Deseando que ya sean las 7? -preguntó Yugi, mirándolo-. Relájate, Yami. -Es difícil relajarse sabiendo que Kaiba va a venir. Desearía que dejara de fastidiarte. -Yami, Kaiba-kun no me fastidia. -"A quien fastidia es a ti" pensó Yugi. -¿No? Entonces, ¿por qué te habla así? ¿Por qué se te acerca tanto? ¿Por qué viene a la casa? ¿Por qué demonios va a venir ahora? -Me habla así porque trata de ser amable. No se me acerca tanto; sólo trata de divertirse conversando con alguien. Viene a la casa porque lo invito y va a venir ahora porque nunca ha venido a comer. Quizás sólo sea porque Mokuba se lo pidió, quién sabe. Yami se quedó mirándolo. Admiraba la forma cómo Yugi siempre tenía una respuesta para todo. -Yami. Lo único que me falta es que digas que trata de seducirme si me trae un regalo ¿no? -Que no se atreva... Ambos escucharon cómo tocaban la puerta. Yami fue y no tardó en abrirla. -Jounouchi, pasa. -Hola, Yami. ¿Yugi? -En la cocina. Jounouchi entró seguido por Yami y se dirigió a la cocina para saludar. -Hola, Jounouchi-kun, llegas temprano. Y espero que tengas hambre. -Sí, claro. Sabes que siempre ando con hambre -dijo el rubio, sonriendo ampliamente. -Yugi -comenzó a decir Yami, acercándose a él-, he aguantado a Kaiba sólo porque me lo has pedido. -Era obvio que a Yami no le interesaba mucho si ahí parado estaba Jounouchi con cara de no entender nada. Yami le cogió el mentón a Yugi y continuó-. Pero ya terminó con mi paciencia. No me importa si comienza a joderme a mí, pero si se atreve a insinuarte algo... -Yami hizo una larga pausa-. No me va a importar que Mokuba esté presente. -Yami -Yugi, estaba algo nervioso-. Lo dices como si fueras a matarlo. Yami sonrió con malicia y estaba a punto de besar a su aibou, cuando recordó que no eran dos, sino tres en la cocina. Ambos voltearon para mirar al rubio. -Chicos... No es como si tuviera muchas preguntas, pero la verdad es que sí tengo unas cuantas. -Verás, Jounouchi-kun... Yami se colocó detrás de Yugi y lo abrazó. -¿Alguna otra pregunta, Jounouchi? -dijo Yami, abrazando a un muy sonrojado Yugi. Jounouchi no necesitaba ser un genio para entender que Yugi y Yami tenían una relación. Pero... -A ver -comenzó a decir-. Si ustedes son... pareja... ¿Kaiba? -Kaiba puede irse al carajo -Yami adoraba decir eso. -Yami, no vas a mandar al carajo a Kaiba-kun cuando llegue ¿verdad? -No, claro que no. Sólo le diré como llegar. -¿Acaso eso no es lo mismo? -preguntó Jounouchi. -¿Crees que se va a dar cuenta? -Claro que no. Con tu sutileza Yami, nunca. -Jounouchi hizo una larga pausa y continuó-. Este... Con respecto a lo que pasó en la escuela... -Ah, eso. En lo personal creo que Kaiba sólo se burla de ti. Pero Yugi piensa que es verdad. Jounouchi lo estaba viendo todo a cuadritos, sin contar que estaba sudando frío. -Yo no dije eso, Yami. Dije que pensaba, Jounouchi-kun no me mires así, pensaba que quizás sí podías estar interesado en Kaiba-kun. -Y ¿es verdad, Jounouchi? -No -contestó rápidamente el aludido. -¿Seguro? -Sí. -Jounouchi-kun ¿seguro que estás seguro? No es que desconfíe de ti, pero como estás contestando tan rápido. En primer lugar, ¿estás escuchando nuestras preguntas? No vaya a ser que estar contestando por reflejo. -¡Les digo que estoy seguro! Además ¿a quién le gusta Kaiba? ¿a ustedes o a mí? A mí. Y si yo les digo que no me gusta es porque no me gusta. -Jounouchi-kun. Lo que acabas de decir no tiene sentido. -¡Claro que tiene sentido! A mí no me gusta Kaiba. Y como soy yo quien está interesado en él, ustedes no tiene más que creerme a mi. -Jounouchi -dijo Yami, acercándose a él-. Has dicho exactamente lo mismo pero al revés. -Yami, ¿estás entendiéndolo? -preguntó Yugi. -¿Sabes aibou? Yo creo que sí le gusta. -Creo que yo también -dijo Yugi, sonriendo-. Y también creo que Jounouchi-kun no ha dicho nada inteligente desde que mencionamos a Kaiba-kun. -De hecho...- comenzó a decir Jounouchi-. Creo que lo más inteligente que puede hacer ahora es: callarme. Yami estaba en frente suyo mirándolo con cara de asco. -Jounouchi... ¿te gusta KAIBA? -¿Por qué me miras así? -No es por ti, no te preocupes. Mi cara de asco es por Kaiba. -Oh. -Jounouchi-kun ¿cómo que "oh"? ¿Te gusta Kaiba-kun? -preguntó Yugi, algo emocionado. -No. Ya les dije. -concluyó Jounouchi. Después de dar por terminada la conversación, un muy acalorado y sonrojado Jounouchi se fue a sentar a la sala. -¿Le crees? -preguntó Yugi. -No. -Nii-sama. -Si, Mokuba. -¿Tienes el regalo para Yugi? -Sí -contestó el mayor de los Kaiba, con su típica sonrisa torcida. La limosina se estacionó fuera de la tienda de juegos. Ambos salieron y Kaiba dió órdenes de que se vaya. Mokuba estaba parado frente a la puerta espernado a su nii-sama. -¿No me vas a decir? -Lo vas a ver, de todos modos. -¿Lo voy a ver?- Mokuba le hechó una larga mirada a su hermano-. No veo que tengas nada que darle a Yugi. ¿O es que le vas a dar algo que no puedo ver? -Mokuba -Kaiba estaba algo impresionado con el comentario-. ¿Qué quiciste decir con eso? -Nada -contestó sonriendo. Kaiba se acercó a Mokuba y se apoyó en la pared. -A ver. ¿Qué crees que le voy a dar a Yugi? -¿Y por qué crees que se eso? -Sólo responde. -¿Por qué yo primero? ¿No puedes darme el ejemplo? Como siempre. -Mokuba, te conozco desde que naciste. Y se perfectamente a dónde quieres llegar. Así que habla de una vez. ~Dentro de house Mutou~ -¿Por qué no entran? -preguntó Yugi. -¿De verdad quieres que entren? -preguntó Yami. -Es raro. hace minutos que escuchamos la limosina -comentó Jounouchi, ya más relajado-. ¿Qué tanto hacen afuera? Yami y Yugi voltearon a verlo. Hacía varios minutos que Jounouchi no hablaba. Y decir que Jounouchi no hablara era algo extraordinario. Yami y su aibou se extrañaron un poco con la reacción de Jounouchi. Acababa de enterarse que ambos eran pareja y no había dicho o hecho nada (inteligente). Pero Yugi suponía que era porque estaba demasiado preocupado pensando en Kaiba que aún no tardaba en asimilarlo. -¡Que entren de una vez! Claro, Yami estaba desesperado porque entren. Cuanto más rápido entren más rápidos e irán (al menos por Kaiba). Yami se acercó a la puerta y la abrió. Se encontró frente a Mokuba y recostado en la pared estaba Kaiba. Ambos se veían muy entretenidos. Mokuba le sonrió y Kaiba le lanzó una mirada despectiva. -No hemos tocado -dijo Kaiba, al tiempo que cogía la perilla de la puerta y la cerraba. -Bien, Mokuba, no has respondido -Kaiba siguió con su conversación. -Dime tú primero. Porque se que cuando entremos no me vas a decir nada. -Exacto. ~Dentro de house Mutou~ -¿Qué pasó, Yami? -preguntó Yugi. -Ese imbécil -dijo Yami. Yami volvió a abrir la puerta y antes que kaiba pudiea hacer algo cogió a Mokuba. -No la abrí por ti. Le dijo a Kaiba mientras hacía pasar a Mokuba y cerraba de nuevo la puerta. ~Fuera de house Mutou~ -Ese imbécil -dijo Kaiba. ~Dentro de house Mutou~ -Hola, buenas noches -saludó Mokuba. -Hola -saludaron todos. -¿Y Kaiba-kun? -Afuera -contestó Yami. -No por mucho -comentó Mokuba-. Ya deberías saber que nadie le cierra la puerta a Seto Kaiba. Yugi suspiró y fue a brirle la puerta a Kaiba, ya que sabía que ni Yami ni Jounouchi lo harían. Fin del capítulo 19 |