Smells like teen spirits

Capítulo 18: Preludio de masacre

-¡Te ves horrible!

-Pues tú no eres espectacularmente guapo, Honda.

-Creo que de este ángulo te ves más chancado -comentó Honda, girando la cabeza un poco para ver a Jounouchi de lado-. ¿Cuántos eran los patas? Para que te hayan molido así debieron ser muchos.

-No los recuerdos... Y no estoy tan molido.

-No, claro que no. Pero, ¿qué es eso que tienes en la cara? No, no es nada. Sólo lo que queda de tu naríz.

-¡Suficiente! ¡Voy a romperte la cara y veremos quién queda más molido!

-Hombre, calma. Vaya, hoy estás de malas. Se nota que este no es tu día. Generalmente quien te saca de quicio es Kaiba, no yo.

-¿Kaiba? ¡Ja! Él no podría contra mí.

-Cualquiera puede patear a un perro en la calle.

Honda y un ofendido Jounouchi voltearon al escucharlo. Ahí, parado en la puerta del salón estaba Seto Kaiba, mostrando una espléndida sonrisa torcida.

-Mira, Jounouchi, Kaiba vino para hacerte el día más perro. Digo, más jodido.

-¡Honda, maldito! ¡¿Eres mi amigo y te pones de su lado?!

-Eso no es amistad, perro -dijo Kaiba, dejando su maleta y laptop en su carpeta-. Es ser inteligente. Teniéndome a mí, ¿crees que va a apoyarte a ti?

-Oh, lo olvidaba. Estamos hablando de Seto Kaiba. Hay que ser muy inteligente para hablar con él. Pero como no estoy hablando con él, sino de él, no necesito tener 200 de I.Q. Y... ¿Honda, qué me decías?

Jounouchi quería poner su atención en Honda y no en el castaño. Tenerlo tan cerca lo ponía nervioso. Y quién sabía qué estupideces podìa decir.

Kaiba levantó una ceja. ¿Sarcasmo? ¿El perro estaba hablando con sarcasmos? ¡Ja! Qué día era ése. Mokuba le había dicho en la mañana que sería un bonito detalle que le regalase algo a Yugi por su primera semana juntos, y luego tenía Jounouchi hablando su idioma: sarcasmos. Como para doblarse de risa. Pero no lo haría; era Seto Kaiba y tenía una imagen que mantener.

Jounouchi se sintió más nervioso cuando vio a Kaiba acercarse. ¿Por qué demonios estaba nervioso? Tenía que tranquilizarse. Sabía que si hablaba si quiera un poco, se vendería solo.

-Honda, ¿puedes creerlo? Qué habremos hecho para que el gran Seto Kaiba se digne a venir a hablar con nosotros -dijo Jounouchi, sin despegar la vista de Honda.

Kaiba se paró frente a la carpeta del rubio y mostró su tan característica sonrisa torcida. Ya eran dos veces que Jounocuhi utilizaba sarcasmos. El día era extraordinario o Jounouchi siempre hablaba con sarcasmos. Kaiba pensó que sería bueno prestarle un poco de atención al perro. Después de todo, nunca lo había hecho antes.

-No me había dado cuenta de lo extraordinario que eran los días de escuela. Un perro de estudiante que habla sarcasmos. -Kaiba miró a Honda-. Si no fueran tus amigos, ellos ya te habrían vendido a un circo.

-¡Cállate, Kaiba! Lo que sucede es que estás celoso. No lo admitas; lo leo en tu cabezota. Te duele no tener amigos. Ni uno solo. Porque así estés con Yugi, él no es tu amigo.

Sólo cuando terminó de hablar se dio cuenta de la estupidez que había hecho. Estaban hablando de cosas comunes y mundanas y él tenía que abrir la bocota y mencionar su relación con Yugi.

Buscó a Honda con la vista, pero no había señales de él en el salón. ¿A qué maldita hora se había ido? Justo cuando necesitaba de uno de sus comentarios para salir de ésa.

-¿Yugi? -Kaiba amplió su sonrisa. Había notado el interés de Jounouchi por ese asunto-. ¿Te duele que esté con Yugi?

-¡Claro que no! -gritó Jounouchi, poniéndose muy nervioso.

-Lo último que faltaba: que el perro se ponga celoso.

-¿Celoso? ¿Yo, celoso? ¡Como dices estupideces, Kaiba! ¿Cómo podría sentir celos de Yugi?

¡Ya estaba! La había hecho, y grande. Se había vendido solo.

-¿Yugi? -preguntó Kaiba, sin entender del todo.

El CEO no tardó ni un cuarto de segundo en darse cuenta de las palabras de Jounouchi.

-Así que estás celoso de Yugi, ¿verdad?

Kaiba se inclicó un poco sobre la carpeta de Jounouchi.

-No tienes que ponerte así -comentó, al ver que Jounouchi estaba como en shock y no respondía-. Siempre puedes ser mi amante; no creo que Yugi se niegue.

-¿¡Que Yugi se niegue a qué?!

Todos voltearon. En la puerta estaban Yami y Yugi. Y el primero tenía la mano en la puerta; la había abierto de un tirón.

-Estaba pensando -comentó Kaiba, cerrando los ojos- que si acaso no te dabas cuenta de que no eres bienvenido aquí. Pero eso sería pedirte demasiado.

Yami cruzó el salón a gran velocidad y se colocó frente a Kaiba.

-Responde, Kaiba, ¿qué tanto hablabas de Yugi?

Yami enfatizó tanto el nombre de su aibou que parecía que lo hacía para recalcar que era SU aibou.

Yugi se adelantó; tenía que salvar el día.

-¡Buenos días, Kaiba-kun, Jounouchi-kun!

Kaiba pasó su mirada de Yami a Yugi. No le respondió, pero ese gesto valía mucho.

-No tengo por que darle explicaciones a nadie. Y menos a ti -contestó Kaiba, pero sin mirar a Yami-. Pero si tanto te interesa, ¿por qué no se lo preguntas a Jounouchi?

Yami dudó un momento. Pero luego miró a Jounouchi como pidiendo respuestas.

-¡No le hagas caso a Kaiba! -logró decir Jounouchi.

-Oh, ya puedes hablar -se burló Kaiba.

-Pero qué demonios -se quejó Yami, perdiendo la paciencia al ver que lo ignoraban.

-Yugi. -Kaiba centró su atención en Yugi, de nuevo y para desgracia de Yami-. Mokuba me comentó que cocinas bien. Espero cocines algo esta noche. Voy a cenar.

-¿¡Quién demonios te crees para decir eso?! -explotó Yami.

-Salgo temprano de Kaiba Corp. Estaré como a las 7 -continuó Kaiba, ignorando a Yami.

Yugi estaba en medio de semejante masacre. Sabía que Kaiba lo hacía para joderle la paciencia a Yami, mientras que Yami sólo quería joderse a Kaiba. Tenía que decir o hacer algo antes de que se pusiera peor.

-¿Es algo especial? -preguntó-. ¿Qué celebramos?

Lástima que en su intento de salvar la situación, Yugi fallò miserablemente al no atinar a decir nada bueno.

-Nuestra primera semana juntos.

-¿¡Qué?!

Yami estaba a puntode borrarle con lo que fuera esa sonrisa a Kaiba, pero Yugi se le prendió del brazo.

-¿Podrás acompañarme a comprar cosas para la cena? ¿Verdad? -dijo Yugi. Estaba ligeramente colorado por el comentario de Kaiba.

Yugi dio en el clavo. Con eso había hecho recordarle a Yami que la última vez fue Kaiba quien había salido a comprar con él. Yami se había sentido mal por eso durante mucho tiempo. Y más aún si recordaba que después de las compras, Kaiba había terminado sentado en la sala de la casa de su Yugi.

-¿Jounouchi-Kun, no querrás ir también? -preguntó Yugi. En su mirada pedía apoyo a gritos.

-¡Sí! Claro, estaré temprano.

-Pero tendrás que poner otro plato para la cena -comentó Kaiba.

-¿Sí? ¿Y para quién? -preguntó Yami, un poco más tranquilo-. ¿Para algún amante perdido? ¿Qué? ¿Tienes tantos que ya no sabes a quién llevar?

-No, Yugi ya lo invitó -contestó Kaiba, mirando a Jounouchi-. Es para Mokuba; no querrá perderse esto.

-¿Jounouchi-kun? -preguntó Yugi, sin entender bien.

-¡No, Yugi! ¡No le hagas caso! ¡Son sólo estupideces de Kaiba!

-Al parecer hoy estás más estúpido, Kaiba -dijo Yami.

-El amor hace a algunas personas ver las cosas de manera diferente, como a mì. Mientras que a otros los vuelve estúpidos. Como a ti, Yami.

-¿Amor? -se burló Yami-. Pensé que gente como tú no podía pronunciar esa palabra.

Kaiba lo miró por un momento y luego se dirigió a Yugi.

-¿Lo ves, Yugi? Lo único que logras es volver más estúpido a Yami.

Nada indicaba que ésa sería una mañana asquerosa. Al menos para Yami, y quizás para Jounouchi también. Después del último comentario de Kaiba, Yami estaba dispuesto a practicar su léxico en cuestiones de insultos, cuando la puerta del salón se abrió y entró Bakura. Cerró la puerta tras él. Caminó medio sonámbulo por el salón, llegó a su carpeta y tan pronto como se sentó, cayó sobre la mesa, dormido.

-...

-...

-...

-...

Por primera vez, todos dijeron lo mismo.

Después de un rato, Kaiba habló; era quien había asimilado más rápido las cosas.

-A las 7.

-Perfecto -dijo Yami-. Hace mucho que M-O-K-U-B-A no va a cenar a la casa.

-Espero no necesites nada, Yugi -continuó Kaiba, ignorando por completo el comentario Anti-Seto Kaiba que había mandado Yami-. Como somos sólo cuatro, no creo que tengas muchos problemas.

-Pero Kaiba-kun, somos cinco.

-¿Qué? ¿Estás contando a éste? -preguntó Kaiba, señalando despectivamente a Yami. (1)

Yami abrió la boca dispuesto a insultar durante los próximos veinte minutos a Kaiba cuando la puerta se abrió de golpe y entró Honda.

-¡Ahí estás! -dijo, corriendo al sitio de Bakura.

A mitad de camino sintió la atmósfera pesada. Giró un poco y vio la escena.

-Oh, no. No habré interrumpido nada importante, ¿no?

-...

-...

-...

-...

-Perdón. Salí porque vi a Bakura entrar medio muerto a la escuela y pensé que ya habían terminado y, pues... ¡Ya, olvídenlo!

Honda sabía que tenía que dar una explicación, pero eso ya no importaba. Fue a despertar a Bakura y preguntarle que le pasaba. Mientras que los otros tenían cara de no querer continuar la conversación.

-¿A las 7? -preguntó Yugi.

Los otros tres asintieron con un movimiento de cabeza y se fueron a sentar, justo cuando el profesor de turno entraba. Puntualidad japonesa.

Yugi había cometido un error al pensar que la masacre sería en la escuela. Pero tenía que ver el lado bueno de la situación: en su casa habían más opciones de escape si se ponían realmente mala las cosas.

Fin del capítulo 18
Notas:
(1) Pues, esto me lo hizo ver el mismo Raventears. Si reflexionan al respecto, se daràn cuenta de que nadie ha invitado a Yami, segùn Raven, porque està incluido en el paquete "Yugi Mutou". Kaiba se autoinvita y mete a Mokuba en el asunto, y Yugi invita a Jounouchi pero... ¿alguien dijo Yami? Què importa que viva bajo el mismo techo que Yugi (y en el mismo cuerpo, de hecho). (Scyllua.)