Smells like teen spirits

Capítulo 17: La venganza de los apios

"No es bueno pensar" repetía una y otra vez. "Definitivamente, èsta es la última vez que pienso mientras camino".

Ahí estaba Jounouchi caminando, o arrastrándose màs bien, por una de las calles de Ciudad Dominò. Estaba molido, o mejor dicho: lo habìan molido.

Habìa planeado ir a casa de Yugi, pero habìa cometido un gran error: Pensar. Mientras caminaba habìa estado pensando en un CEO de cabellos castaños y, por culpa de èsto, no se habìa percatado de los tipos que se le cuadraban enfrente. Como Jounouchi estaba muy concentrado ni caso les habìa hecho, así que habìan pasado a a insultar a sus amigos. Iba en contra de la naturaleza de Katsuya Jounouchi dejar con la cara intacta a quienes se atrevieran a meterse con sus amigos.

"No es bueno pensar."

-¡Jounouchi!

El rubio levantó la mirada. Estaba enfrente de un chico no muy alto, de largos cabellos negros con apariencia de que nunca se los peinaba.

-Oh, Mokuba, hola.

-¿"Hola"?

-¿Qué quieres que te diga? ¿Amor? ¿Cariño?

-No, no me digas así; de pensarlo me da miedo. Me refería a còmo te ves. Parece que te pasò por encima un tren... Dos veces.

-No me veo tan mal... ¿O sí?

Mokuba lo contempló un rato, luego se cruzó de brazos y dijo:

-¿Con quién te peleaste?

-Con un par de tipos.

Mokuba suspiró; no era raro que Jounouchi respondiera así.

-Al menos eres inteligente. Vamos, te acompañó al hospital.

-¿Hospital? No pensarás que estoy yendo al hospital por unas heriditas, ¿no?

-¡¿Heriditas?! -Mokuba se sobresaltó-. Sí, còmo no. Heriditas. Ya, bueno, entonces ¿a dónde estabas yendo?

-A casa de Yugi.

-No vas a llegar.

-¿Y tú cómo sabes? Estas heriditas no me duelen nada.

Mokuba se acercó a él y le picó con el dedo un brazo.

-¡Auuuuuuuuuuuuuuuuuuu!

-Ahora me vas a decir que te dolió porque te toqué en un punto vital, ¿no? Bien. Ahora, vamos al hospital. No està muy lejos de aquì.

-Mokuba, créeme, estoy acostumbrado. No necesito un hospital.

-Si no me acompañas voy a comenzar a gritar como niña diciendo que me quieres robar.

-Sabes que no haría eso, ni de broma.

-Sí, lo sé. Pero ellos no lo saben -dijo Mokuba, señalando a todas las personas que caminaban por la calle.

Ahí estaba Mokuba Kaiba junto a u sujeto que nadie conocía, sucio y ensangrentado. ¿A quién le iban a creer?

-Ya... Mokuba, tú ganas.

Mokuba mostró una amplia sonrisa. Le gustaba ganar, como a su hermano.

Llegaron al "Memorial Hospital" (1). Fueron a la sección de heridas menores, en donde Jounouchi serìa atendido por su "doctor favorito", casi el de cabecera podrìa decirse (ya que era èste quien siempre lo recibìa), un doctor de origen norteamericano llamado George Maxwell. Mokuba no esperó mucho para ver como Jounouchi salía vendado, y se dobló de risa al verlo.

-Estarás feliz -le dijo Jounouchi-. Parezco momia.

-Pareces otra cosa.

-¿Qué?

-No lo voy a decir. ¿Qué dirá mi nii-sama si me escucha decir obcenidades?

-Sí, y yo le chupo el ojo a Pegasus. Me vas decir que no dices.... ¿palabrotas?

-No, no digo ni una.

Mokuba consultó su reloj.

-Bueno, Jounouchi. Ya me tengo que ir.

-Pero si aún es temprano. ¿No querrás ir conmigo a casa de Yugi?

-Será en otra ocasión. Es cierto, no voy hace mucho. Bueno, bueno, ya se me hace tarde.

-¿Tarde? ¿No será que tienes que ir a otro lugar? -preguntó Jounouchi, levantando una ceja.

-No -dijo muy claro Mokuba-. Tengo que estar en casa antes de que nii-sama llegue.

-¿Si? ¿Por...?

-Porque tengo que pedir que hagan la cena más temprano.

-¿Por...?

Mokuba tomó aire.

-Tengo que llegar temprano y pedir que hagan la cena, cosa que cuando mi hermano llega y me encuentra a mí comiendo y no tiene más remedio que comer conmigo.

-¿Y por qué tanta cosa?

-Porque así obligo a mi hermano a comer. Si por él fuera, nunca comería, y no quiero que se me muera de inanición.

Jounouchi analizó la información que le habìa soltado Mokuba. Era cierto, nunca había visto a Kaiba comer; en la escuela apenas y si respiraba por acto reflejo. Con razón el hombre era tan flaco, extremadamente flaco.

-¿Jounouchi? ¿Sigues vivo?

-¿Ah? Sí, sí lo que digas.

-Bueno, ya me voy. Chau, cuìdate.

Jounouchi acompañó a Mokuba a tomar un taxi. Esa conversación que había tenido con el chico lo había dejado pensando, y èse no era un buen síntoma en èl.


Mokuba pagó el taxi y entró corriendo en la casa. Tan pronto como lo hizo se dirigió de frente a la cocina. Una vez que pidió la cena se fue al comedor para esperar a su nii-sama, pero no tuvo que esperar mucho.

-¡Hermano! Hola.

Kaiba le sonrió en forma de saludo. Se dirigió a la mesa y se sentó frente a Mokuba.

-¿Vino alguien?

-No, nadie. ¿Por qué?

-Hay marcas de llantas en la entrada, están frescas aún.

-¡Ah~~! Eso... Son del taxi en el que vine.

-¿Y de dónde vienes?

-Pensaba ir a casa de Yugi, pero me encontré a Jounouchi y pase la tarde con él.

-¿Y no te siguió a casa? -Definitivamente, Kaiba adoraba tratar como perro a Jounouchi.

Hablaron un poco de no muchas cosas. Mokuba aún tenía mucha comida en su plato; claro, no tanto como Kaiba. Que, según él, ya había terminado. Pero para Mokuba apenas había tocado la cena.

Mokuba sabía que discutir con su hermano para tratar de convencerlo de comer más era una batalla perdida. Así que se olvidó de lo flaco que estaba su nii-sama para disfrutar de la noche. Hacía tiempo que no se sentaban a conversar. Y ambos tenían mucho que decir. Y Mokuba no podía desperdiciar una oportunidad como esa.

-Nii-sama -comenzó a decir muy bajito Mokuba-. Últimamente, has estado más cerca de Yugi y los demás. ¿Acaso son amigos?

-Mokuba, sabes bien que no secesito amigos.

"Claro que los necesitas, pero no lo aceptas" pensó con amargura el más pequeño de los Kaiba.

-Mokuba.

-¿Si?

-Cómete las verduras.

-Pero son apios.

-Lo sé.

-Y sabes que odio los apios.

-Pero te hacen bien.

Mokuba sonrió.

-Es decir, me los tengo que comer así no me gusten, ¿verdad?.

Kaiba sabía que Mokuba no hablaba por las puras. A algún lado quería llegar con eso.

-Sí.

-Entonces tú también tienes que tener amigos, así no te guste.

-Hubiera preferido escucharte decir que querías que me comiera a mis amigos -comentó con sarcasmo Kaiba.

-...

Mokuba tenía que pensar en otra manera de hacer que su hermano aceptara que necesitaba amigos. Tenía que hacer que su nii-sama aceptara que necesitaba tener amigos cerca, tener a Yugi cerca.

-¡Hermano! ¿Quieres hacer un juego?

-¿Qué clase de juego?

-Yo te hago preguntas y por cada respuesta que me des, me como las verduras. ¿Qué dices?

-No procede.(2)

-¿Por quééé~~~~?

-Porque no tengo que ganar ningún juego para que te comas tus verduras.

Mokuba hizo un gesto de desaprobación por el comentario. La verdad era que Kaiba sí quería jugar; hace mucho que no pasaba la noche con Mokuba.

Por otra parte, Mokuba no tenía necesidad de hacer ningún juego para obtener respuestas de su hermano, pero quería jugar con él.

-Está bien -aceptó Kaiba-. Tres preguntas.

-¿Qué? ¿Todas estas verduras por tres preguntas? -Mokuba miró con rencor sus apios-. Está bien.

-De acuerdo. La primera pregunta.

-¡Espera! Son tres preguntas y muchas verduras que comer. Tengo que meditar bien mis preguntas.

Kaiba se acomodó en la silla y se cruzó de piernas. Estaba dispuesto a pasar una linda noche con su hermano. Y hasta que Mokuba tuviera la pregunta adecuada, tenían para rato.

-¿Te gusta Yugi?

De no haber estado bien sentado sobre la silla, de seguro hubiera terminado en el suelo. Kaiba escuchó a Mokuba decir que necesitaba tiempo para pensar en las preguntas y no le había costado más que un par de segundos en decírsela. Eso quería decir que Mokuba ya tenía la pregunta hecha. Pero ¿desde cuándo? ¿Acaso sabía algo? ¿O tan sólo lo sospechaba? Y todo eso pasó por la genial mente de Kaiba en lo dos segundos que se demoró en acomodarse en la silla.

-Sí -dijo al fin.

-¿¡Sì!?

-Las verduras -señaló Kaiba.

Mokuba cogió los cubiertos y prácticamente se tragó la primera proción de apios.

-Bien, siguiente pregunta.

-¡Espera! ¿Sì? ¿Sìiiiii? ¿Te gusta? ¿Mucho?

Kaiba meditó unos segundos. Se sentía raro; era la primera vez que admitía que le gustaba alguien, y no era tan malo como se lo imaginaba. El problema era la reacción de Mokuba. No estaba seguro si lo entendería con eso de que le gustaba Yugi. Después de todo, todo lo que había pasado y lo que èl habìa hecho era porque Yugi le recordaba a Mokuba. El dilema era: si se lo diría a Mokuba. ¡Qué más daba!

-Al principio me gustaba porque me recordaba a ti, Mokuba. Pero ahora me doy cuenta de que... Me agrada. Y que quizás termine por aceptar su amistad. Quizás. Me gusta como persona, es todo.

Mokuba escuchó con mucha atención la explicación de su hermano. Lo habìa dicho con tanta sinceridad y tranquilidad que le creyó. Es más, por la manera en la que se lo habìa dicho, Mokuba le podía creer cualquier cosa a Kaiba. Si le decía que Anzu en realidad era el hermano gemelo de Pegasus, él le creería. (3)

Si bien Mokuba no poseía los 215 puntos de I.Q. de su nii-sama, fácilmente podía llegar a los 160. Y con eso le bastaba para comprender lo que su hermano trataba de explicarle. No comprendió del todo la explicación, pero de que le gustaba como amigo, eso sí lo había entendido.

-Eh, bueno... Entonces... Si pudieras, ¿estarías con él?

Mokuba había entendido perfectamente que el interès de Seto por Yugi era exclusividad de una relación amistosa. Pero siempre habìa querido preguntarle eso.

Kaiba se rio al escuchar la pregunta.

-Mañana cumplimos una semana de pareja.

-¿¡Qué!? ...Nii-sama, espera... ¿No que te gustaba sólo como amigo?

-Verás, Mokuba, la única razón por la que estoy con Yugi es para molestar a Yami.

-¿A Yami? Pero si quieres molestar a Yami con esto, es porque a Yami le gusta Yugi, ¿no?

-Sí. Porque Yugi y Yami son pareja.

Kaiba podía ver como un sin número de preguntas navegaban por la cabeza de Mokuba. Así que le contó toda la historia, que no duró más de dos minutos. Y ahí sí, Mokuba podía decir que lo había entendido todo.

Kaiba se sorprendió mucho al ver la reacción de Mokuba. Pensó que ese tipo de relaciones quizàs lo afectarían, pero lejos de eso, parecía comprenderlas muy bien. Kaiba no le hizo preguntas.

-Bien nii-sama, me falta un apregunta -comentó mokuba después de mucho.

-No. De hecho, has hecho cuatro preguntas. Eso quiere decir que tu plato tiene que estar vacío y me debes una porción de apios para mañana.

-Hey, esas otras preguntas no contaban.

-No especificaste.

-Tampoco dije que el castigo fuera acumulable.

-No especificaste.

Mokuba no tuvo más que comerse todas las verduras mientras que murmuraba algo así como "tengo que especificar, tengo que especificar...".

Cuando ambos hermanos se pusieron de pie, Kaiba notó que Mokuba se cogía el estómago.

-¿Estás bien, Mokuba?

-Sí, pero será el baño quien sufra la venganza de los apios.

Fin del capítulo 17
Notas:
(1) El "Memorial Hospital" y el doctor George Maxwell... ¿Alguien adivina cuàl es uno de los juegos favoritos de Raventears con este par de referencias?
(2) Pues, Kaiba tiene muchas frases trademark en este fic, pero eso de que "no procede"... Ni que el hombre sea medio robot, ¿no?
(3) Si es que acaso hay algùn admirador de Anzu o de Pegasus por allì, lamento tener que informarles que, justamente, son los dos personajes màs odiados por Raventears en todo Yu-Gay-Oh!, perdòn, Yu-Gi-Oh!, asì que no esperan mucha participaciòn de parte de estos dos en cualquier fic de Raven. Si hasta Raven està pensando en matar disimuladamente a Anzu en otro fic que està escribiendo, llamado "El Arte de la Guerra"... Es comedia, por cierto; que el tìtulo no los emocione. (Scyllua.)