|
Capítulo 16: La venganza de la leche (1) Yugi y Yami no salieron del salón en lo que restó de refrigerio. Yami le pidió que le explicase más de veinte veces cómo había sido la conversación. Pero por más que la escuchaba y la volvía a escuchar, no comprendían la actitud de Kaiba. Pudo haberse enojado o alterado, lo que deseaba Yami, pero no. Seto Kaiba se había ¿reído? Nada cuadraba. Además, "Seto Kaiba" y "reírse", no podían ponerse en la misma oración. -Yugi, una vez más. ¿Cómo es que...? -¡Yami, ya! Te lo he contado todo. No vas a... No vamos a entender. ¿Lo ves? Te dije que sólo lo hacía para molestarnos. Debió de ser una broma suya. -Yugi, a mí no me pareció que era una broma. -Pues a mí no me pareció que fuera a reírse y mira que sí lo hizo. Y varias veces. -Eso no fue una actitud normal. Bueno, no es como si él fuera normal. Pero incluso para él, eso no lo fue. -Yami, ya no pensemos en eso -pidió Yugi. Yugi se fue a sentar. Yami se quedó de pie. Después de todo, quizás sí podría entender la actitud de Kaiba. Pero lo que no podría era aceptarla. Sabía que Kaiba se sentía atraído por su Yugi; estaba seguro. Entonces, ¿por qué? Quizás Yugi tenía razón y sólo lo había hecho para molestarlo. O Kaiba estaba más loco de lo que pensaba. Yami se inclinaba por la segunda alternativa. Yugi se cogió el estómago. No había comido nada y tenía algo de hambre. -Yami, iré a comprar algo. ¿Quieres ir? Yami negó con la cabeza. Tenía mucho en qué pensar. Yugi salió del salón justo cuando se escuchó la campana. Se acercó a las ventanas del pasillo. De verdad que deseaba comprarse algo. -¿Peleas de novios? Yugi volteó para ver al dueño de la voz. Ya sabía quién era. Sólo una persona sobre la faz de la tierra poseía una voz como ésa. -Kaiba-kun. -Sólo cuando pronunció su nombre logró comprender su pregunta-. No, no hemos peleado. Sólo tenía hambre -explicó Yugi. Hablar con Kaiba después de su conversación le era más relajado; aun si Kaiba seguía mirándolo con esa cara de pocos amigos, a Yugi no le importaba-. Pero ya no hay tiempo. Kaiba no pretendía hacer que Yugi le diera una explicación. Pero no le importó; de hecho, le gustaba hablar con él, aunque era Yugi quien más hablaba. -Por todo lo que haces por él, Yami tendría que ir a comprarte algo -comentó Kaiba con cierto desprecio. -No podría: está como en... Shock. Kaiba sonrió como sólo él sabía hacerlo: con malicia, mucha malicia. Así que su jueguito había irritado y dejado en shock a Yami. Eso era divertido, para él al menos. Kaiba, que estaba muy cerca a la puerta del aula, se acercó un poco más, pero tenía la mirada en Yugi. -Podríamos ir a comprar algo. Dudo que el profesor nos diga algo -sugirió Kaiba, lo suficientemente alto (no tanto, claro) para estar seguro de que Yami lo había oído. -Pero... -Yugi no deseaba meter a Kaiba en problemas, pero luego lo pensó más detenidamente. No creía que alguien se atreviera a decirle algo a él, Seto Kaiba-. Bueno, gracias. -Vamos. Kaiba y Yugi caminaron pasillo abajo. Yami salió del salón al escuchar a Kaiba. ¿¡Quién demonios se creía?! Pensó que debía haber aceptado la propuesta de Yugi cuando le había pedido que lo acompañara. Estaba en el pasillo viendo cómo ambos se alejaban cada vez más cuando Kaiba giró ligeramente el cuello. Miró de perfil a Yami con una sonrisa muy típica de él. Eso hizo que Yami se enojara más, pero no podía hacer nada. No en ese momento, al menos. Minutos después el profesor ya estaba en el aula; sólo faltaban Kaiba y Yugi. Yami se estaba desesperando. -Qué raro -comentó Anzu-. Ni Yugi ni Kaiba están. A Yami se le agudizó el oído. -¿Crees que Kaiba planee algo? -preguntó Honda. -Si lo hace, ¡verá qué le espera! -amenazó Jounouchi, entrando en la conversación. Los tres continuaron imaginándose cosas que Kaiba podría estarle haciendo a Yugi. Yami, que estaba varias carpetas más atrás, podía escucharlos. Sostenía el lápiz con tanta fuerza que en cualquier momento lo quebraría. Yugi y Kaiba estaban de regreso. Sólo había pedido una cajita de leche (2) y, por supuesto, Kaiba había pagado. No era como si eso le fuera a doler. Un par de yenes menos no sería mucho. Y sería muy buena inversión si sacaba a Yami de quicio. -Gracias -dijo Yugi al terminar. Se acercó a un tacho para dejar la caja. Yugi estaba realmente agradecido. Había tratado de acercarse a Kaiba durante mucho tiempo, pero él le había sido indiferente. Al principio, Kaiba no había hecho más que mirarlo con desprecio, pero eso nunca lo había desanimado. Y después de lo que había hecho, por Yami y por él, había comenzado a tomarle más cariño. Le alegraba saber que Kaiba podía llegar a ser su amigo, uno como Jounouchi o Mokuba. Y además, Kaiba estaba siendo demasiado amable. Tenía que pagarle de alguna manera. -Kaiba-kun -dijo antes de que éste abriera la puerta-. La próxima vez que vaya Mokuba a casa, ¿no quisieras ir también a tomar café? Kaiba se detuvo al escuchar su voz. ¿Ir? ¿Por qué no? Además, Mokuba no había ido a visitarlo últimamente. Se alegraría. Y tomar café con Yugi frente a Yami era una invitación demasiada tentadora como para dejarla pasar. Kaiba asintió con la cabeza antes de abrir la puerta. El profesor lo miró por unos segundos antes de pedirle que entrara. Luego entró Yugi. Antes de sentarse y abrir su laptop, Kaiba le dedicó una hermosa y macabra sonrisa a Yami, quien terminó por romper el lápiz. "¡¿Qué demonios han estado haciendo?!" pensó Yami mientras trataba de tranquilizarse. Sin éxito. "¿A dónde habrán ido? Yugi y Kaiba no suelen salir juntos. ¿No será que a Yugi le está gustando la cosa?" pensó Jounouchi mientras trataba de dejar de mirar a Kaiba. Sin éxito. (3) Cuando las clases terminaron todos volaron a sus casas. Kaiba, como siempre, alistó sus cosas (que nunca eran demasiadas) y salió, no sin antes despedirse de Yugi. Aunque tan sólo volteó a verlo y dedicarle una sonrisa Kaiba, que equivalía a decir una sonrisa maliciosa o macabra. Pero eso ya era un avance. -Te veré mañana, Kaiba-kun -se despidió gentilmente Yugi. -¿Por qué se despide de ti? -preguntó Yami. Yugi se sobresaltó. No había notado que Yami se había acercado tanto. -Porque trata de ser amable -defendió Yugi-. No puedes culparlo por serlo. -No me gusta. -No te gusta cuando es indiferente, no te gusta cuando es amable. Si sigues así, no te va a gustar nada de él. -Yugi, no me gusta nada de él. -Yami meditó su respuesta un momento-. No, perdón, eso no es cierto: lo único que me gusta de Seto Kaiba es su hermano Mokuba. -A nosotros también -apoyó Honda. -Bueno, sí, supongo -comentó Jounouchi, quien no estaba muy seguro de sus palabras. -Viejo, ¿estás bien? Porque acabas de hablar de Kaiba y no lo has insultado. -¿Lo ves, Yami? -preguntó Yugi-. Jounouchi le está dando una oportunidad a Kaiba-kun. ¿Por qué tú no? -¿Oportunidad? ¡Momentito! El hecho de no tener ningún insulto a la mano no quiere decir que no desee dedicarle uno. -Ya, bueno, como sea -dijo Anzu-. El punto es que no lo insultaste. -Puedo hacerlo, si es que tanto quieres escucharme insultarlo. -Es que es tan divertido -comentó Honda-. Hasta parece que inventas términos y palabras cuando lo insultas. -Sólo para insultarlo tienes buen léxico -comentó Anzu saliendo del aula mientras se despedía con la mano. -Bueno, es hora de irnos también ¿no? -preguntó Yugi, mirando a Yami-. ¿Yami? ¡Yami! Te estoy hablando ¿en qué piensas? -En un idiota. -Que casualidad. Yo también pensaba en Jounouchi -dijo Honda, saliendo del salón. -¡Maldito imbécil! -Creo que el idiota es otro ¿no? Yami, no tienes porqué tratarlo así. Kaiba-kun es... Es buena gente. -¿Buena gente? ¿Es "gente", para empezar? -De acuerdo, no es el mejor término para describirlo, pero es el primero que se me ocurrió. Así es como los tres salieron del colegio. Yugi pensaba en cómo hacer que Yami y Jounouchi dejaran de pensar así de Kaiba. Yami pensaba en cómo hacer que Kaiba dejara de pensar en su Yugi. Jounouchi pensaba en cómo dejar de pensar en Kaiba. Mientras en Kaiba Corp. Kaiba pensaba en cómo hacer para sacar de quicio a Yami de nuevo. Y así es como todos tenían algo en què pensar. Fin del capítulo 16 Notas: |