Pink Spider

Capítulo 6: Horizontalidades, morir de viejo e incendios...

-Recuerda, Honda, todo está en la mente... Respira conmigo... Uno... Dos... Despacio... Yo sé que puedes... Haz como yo... Uno... Dos...

-¡Ya! Con un demonio, Jounouchi, no estoy dando a luz -lo interrumpió Honda.

-Calma, Honda -comentó Yuugi-. Sabes que Jounouchi sólo intenta ayudarte.

-Lástima que siempre falle miserablemente en su intento -se burló Atem.

-Puede que falle, pero al menos yo intento hacer algo útil, y no es que esté insinuando que TÚ no hagas NADA, Atem -respondió el rubio.

-¿Te sientes mejor, Honda? -se apresuró a decir Yuugi; sabía que el último comentario de Jounouchi haría que Atem le respondiera con algún sarcasmo referido a cierta personita alta, arrogante, castaña, con un hermano menor y podrido en dinero.

Honda era el único de los presentes que estaba sentado. Estaban en la azotea de la escuela pasando el descanso para el almuerzo. Alzó la vista, los miró y levantó una ceja.

-¿Por qué preguntas, Yuugi? Estoy bien. Claro, a menos que me digan que tengo una enfermedad incurable y que moriré hundido en toda mi miseria.

-Nada, hombre, sólo tratamos de calmarte, aunque creo que ya estás calmado y razonando bien -comenzó a decir Atem-. A ver, ¿cómo me llamo? ¿Cuántos años tienes? ¿Cuántos dedos ves?

-¡Bah! Saben que soy hombre calmado y que piensa con la cabeza fría.

-¿Ah, sí? ¡¿Ah, sí?! ¡¿AH, SÍ?! ¡¿Entonces me vas a decir por qué carajos casi me rompes la cara?! -explotó Jounouchi.

-Ahhhhhhhhhhhhhhh... Se referían a eso -dijo Honda, como recordando algo sin importancia. Lo que no provocaría un cambio en la continuidad del tiempo-espacio-. Cierto peliblanco me alteró con algo que dijo.

-Oh, comprendemos -analizó Atem, cruzándose de brazos-. Cuando alguien está alterado necesita descargar en algo el sentimiento. En tu caso, tan sólo buscabas golpear algo que en caso de romperse nadie lloraría.

-¡Cómo no lo vi de esa manera! -gritó Jounouchi-. La próxima vez que estés alterado y quieras romper algo, Honda, podrías intentar desahogarte en Atem. Verás, le veo 10 dedos y no creo que los necesite todos. No son tan vitales como crees. Necesitan mínimo 2 dedos para coger una carta y jugar.

Yuugi suspiró y se encogió de hombros al igual que Honda. Ambos sabían que cada vez que alguno de ellos estaba de malas se la desquitaría con el otro. Si Kaiba hablaba miserables 3 segundos con Yuugi, Atem no tenía mejor manera que desquitarse con Jounouchi, y el rubio, igual. Ambos funcionaban a manera de bolita antistress.

Honda estaba calmado. De hecho, hasta parecía haber perdido la memoria. Mmmm... Recapitulando... Habían decidido ir a la azotea para hablar más a gusto. ¿Por qué? Oh, sí, porque en el salón hacían demasiado escándalo... ¿Y eso por qué...? Porque Honda estaba gritando como loco porque... Porque Bakura le había dicho que...

-¡Con un demonio, es hoy! -gritó Honda-. Mierda, mierda... Lo olvidé.

-¿Qué es hoy? -preguntaron los tres.

-Hoy es el día en que mis fluídos corporales pasarán a ser mera materia inerte pudriéndose en algún cuarto oscuro de una casa que desconozco pero que será el último lugar en que mis pulmones se dignarán a aspirar el oxígeno contaminado, pero oxígeno a fin y al cabo, de Domino... No quiero que me cremen, quiero que me entierren en suelo consagrado muy, muy lejos de aquí. Cosa que así los obligaré a ir a dejarme flores azules, sí, azules a mi tumba y saber que hasta muerto podré seguir jodiéndoles la maldita existencia.

-Ya, ya, ya... Todo bien hasta ahí. Pero, ¿por qué demonios te irías a morir hoy? -preguntó Atem.

-Créeme que me molesta un poquito el que hoy me asesinen. Como que trunca mis planes de morir de viejo.

-Al menos no morirás virgen -comentó con sarcasmo Atem.

-Hey, ¿cómo sabes que Honda no es virgen? -preguntó Jounouchi.

-A ver... -comenzó a decir Atem, mirando al rubio y cogiéndolo de los hombros-. Bakura y Honda andan juntos, viven juntos, cosa casi increíble de creer de parte del malnacido de Bakura... No me mires así, Honda, sabes que me refiero al otro, bueno, bueno, como sea. ¿Qué te hace pensar que en un mes no haya pasado nada horizontal de vital importancia en el departamento de Honda?

Jounouchi pensó, sí, PENSÓ que era bastante obvio que pasaba mucha acción horizontal en el departamento de Honda.

-Hey, a todo esto, tú qué tanto hablas Atem, como si tú no fueras virgen.

-No lo soy.

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Honda se puso de pie, se acercó a Jounouchi y Atem al notarlo se hizo a un lado.

-A ver... -comenzó a decir Honda, mirando al rubio y cogiéndolo de los hombros-. Atem y Yuugi andan juntos, viven juntos, cosa casi increíble de creer de parte del malnacido de Atem... No me mires así, Yuugi, sabes que es verdad, bueno, bueno, como sea. ¿Qué te hace pensar que en TODO este tiempo no haya pasado nada horizontal de vital importancia en casa de Yuugi?

De acuerdo. Quizás a Jounouchi, quien había sido el último en revelarse contra la heterosexualidad, la idea de imaginarse a sus amigos horizontales y no precisamente solos en la cama por las noches le costaba algunos segundos en tratar de asimilar.

-Bien, bien, entiendo. Pero no tienen que explicame como si fuera un crío de 8 años.

-Te equivocas, los críos de 8 años ya saben que es lo que sucede en una relación cuando la pareja decide ir a vivir juntos -se burló Honda.

-Tengo mejores cosas que pensar que imaginármelos a ustedes teniendo visión nocturna horizontal. Además, cómo querían que lo sepa si no me dicen nada.

-¡Ra me perdone! -gritó Atem-. ¿Cómo pude ser tan poco considerado? Golpéame aibou, qué malo he sido, sí, malo, malo... -dijo con todo el sarcasmo que su sarcástica existencia pudo expresar.- Mira, la próxima vez que me acueste con Yuugi correré al teléfono, marcaré tu número y te contaré lo maravilloso que fue. ¿Feliz? ¿O también debo decirte CÓMO fue para ganarme tu perdón?

-Quieren dejar de hablar de horizontalidades -se quejó Yuugi, colorado-. Además si es que ninguno de ustedes se ha dado cuenta, Honda ha usado esta conversación para cambiarnos el tema.

El rubio y Atem volteron a ver a Honda.

-Ni creas que no me di cuenta, Honda -se burló Yuugi.

-Sí, sí, perdón, eres el único al que no puedo agarrar de imbécil.

-¡¿QUÉ?! -gritaron los aludidos.

-Mira, Honda, no te niego que a Yuugi le salga MUY bien el hacerse el imbécil; después de todo, vive con Atem y las malas costumbres se pegan. Pero a mí no me vienes a decir que soy un...

-¡Silencio! -interrumpió Atem-. ¿No escuchan eso? Suena como... Como... Como un silbido. ¿No será que Kaiba te está buscando para darte de comer?

-Escucha, Atem, yo creo que...

-¡Ya! -interrumpió Yuugi, cogiéndose la cabeza-. Ahí está, Honda volvió a cambiarles el tema.

-Bien, bien... Demonios, hombre -dijo Honda, dirigiéndose a Atem-. A Yuugi no se le escapa ni una, ¿no? Está bien, regresando al tema, en teoría hoy muero: tengo que ir a casa del viejo de Bakura y contarle todo.

-Mmmmm... ¿Qué es exactamente todo?

-Pues... Todo, Atem. Su viejo no sabe nada.

-Mmmmm... ¿Qué es exactamente nada?

-Pues, pequeñas cosas sin importancia, tales como que el viejo de Bakura ni siquiera sabe que existo. Pequeñeces así -dijo Honda.

-Oh, ya me hago la idea de qué es "contarle TODO porque no sabe NADA" -comentó Atem-. Supongo que la parte en que dices que Bakura tiene consigo el espíritu de un malnacido ladrón de tumbas del tiempo de los faraones egipcios será obviada, ¿no? -se burló Atem-. Oh, vamos, no puede ser tan malo.

-Considerando que el viejo de Bakura sólo lo tiene a él después de haberse muerto su hija(1), entro yo a su oficina, me cargo a Bakura al hombro y le digo que no se preocupe porque vivirá conmigo lo que le resta de vida. Y por supuesto, antes de irme le pido dinero para costearnos el viaje a algún país donde se acepten los matrimonios homosexuales y regresar al Japón para vivir felices y contentos como si nada hubiera pasado -dijo Honda con un sarcasmo sólo comparado al de Kaiba.

-Me retracto, entonces; es malo, muy malo. Ya te jodiste.

-¡Atem! -le reprochó Yuugi.

-Trato de ser ojbetivo.

-Aguanta, ¿hija? ¿Bakura tuvo hermana? -preguntó el rubio.

-Sí.

-¿Por qué no lo sabíamos?

-Quizás porque es Honda quien vive con él. ¿Será por eso? -comentó Atem.

-Pero irás de todas maneras, ¿no? -preguntó Yuugi.

-Sí, tengo que. Es mejor que se lo diga yo. Una cosa que gracias al otro Bakura TODA la escuela sabe es algo difícil de ocultar. Además, así lo quiere Bakura.

-Mis respetos, hombre -comenzó a decir Jounouchi-. Pero no es tan malo. Además, si mueres, lo harás sabiendo que Bakura lo valió. El otro se puede ir al carajo.

Honda mostró una extraña media sonrisa. Había olvidado el pequeño detalle de que su relación era de a tres. Ellos no habían dicho nada, pero suponía que enterarse de la noche a la mañana que tenía algo con Bakura les había chocado algo. Pero saber que tenía algo con AMBOS Bakura era demasiado para ellos, al menos por ahora que no deseaban ver ni en pintura al otro Bakura. Pero si sobrevivía a esa noche, ya tendría tiempo para explicarles.

Atem puso su brazo sobre el hombro de Honda.

-Sabes que te apoyamos en todo y, en caso de defunción, iremos a dejarte las flores. ¿Azules, dijiste?

-Puta madre... No sé qué haría sin ustedes, sarta de gays -se burló Honda-. ¿Y han visto a Bakura? (2)

-Está allá -indicó Yuugi con el dedo.

Del otro lado de la azotea estaba Bakura. Caminaba de aquí a allá. Los tres guardaron silencio y lograron escucharlo hablar.

-Si está hablando solo debe estar en intercambio de opiniones con el otro.

-¿No lo puede hacer mentalmente? -preguntó Jounouchi, que le parecía marcianazo (3) ver algo así.

-Sí, sí puede, pero le dije que prefería escucharlo, cosa que yo también me enteraba parte de la discusión que tenía con el otro.

-¿Y el otro nunca se manifiesta cuando están juntos?

"Nunca sobrio" se burló mentalmente Honda.

-Bueno, si me disculpan, iré a pedirle flores azules a Bakura también.

Los tres decidieron no interrumpirlos y bajaron, con algo de suerte podrían comer algo antes de que se terminara el descanso. Yuugi y Atem se sentaron en la cafetería pero Jounouchi quería ir al salón.

-Siéntate, Jounouchi -le dijo Atem-. Si es por Kaiba, tienes lo que resta de día para verlo, oh, sí, verlo teclear en su laptop que es tan divertido. Sabes que no me gusta privarte de tu diversión, pero ya cánsate.

-Me preocupa Honda... -comentó Yuugi.

A la mañana siguiente Atem, Yuugi y Jounouchi estaban en el aula esperando las noticias de Honda. Aún era muy temprano para que empezaran las clases pero habían quedado en llegar a esa hora para conversar sobre lo ocurrido.

-¿Habrá salido todo bien?

-Te preocupes demasiado, Yuugi, Honda está bien... No me pongas esos ojazos, ya vendrá y nos contará todo. No es como si Bakura fuera a entrar solo.

La puerta del salón se abrió y Bakura entró solo, sin Honda.

Yuugi miró con sus pequeños OJOS a Jounouchi.

-¿Alguna vez te dije que te odiaba? -soltó Atem.

-¡Demonios! No es mi culpa. -Jounouchi se acercó a Bakura-. ¿No te falta algo?

-Ésa no es la pregunta, Jounouchi. Bakura, ¿Honda esta vivo? No me importa si parapléjico, sólo quiero saber si está vivo.

-Hola, chicos. Sí, sí está vivo.

-¿Pero aún puede respirar él solo? ¿O tiene respiradores artificiales?

Honda abrió la puerta de golpe y la cerró de golpe. Miró a los pocos alumnos que estaban dentro, aparte de sus amigos, y les echó una mirada que expresaba las mejores puteadas de madre diez generaciones para arriba y diez para abajo.

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-¿Honda? -se atrevió a preguntar Yuugi-. Lo de ayer no pude ser tan malo...

-Oh, no, claro que no. De hecho fue bastante bueno. Excelente. De lo mejor, el viejo de Bakura es una de las personas más comprensibles que conozco. Me alegra haber ido a verlo ayer.

-Por la cara que traes obviamente eso que has dicho fue sarcástico pero... No le sentí la ironía -comentó el rubio.

-No, es en serio. No estoy siendo sarcástico. Ayer fuimos a casa del viejo de Bakura y le contamos todo... Bueno, no exactamente todo. TODO es una palabra demasiado EXTENSA y por salud mental no le dijimos todo.

-Pero... -comenzó a decir Yuugi-. Porque debe haber un "pero" para que estés con esa cara.

-Pero fue como invitar al cine a su viejo cuando él ya había ido a ver la película y en sala de estreno. -Honda lanzó su maleta a su carpeta, a tres metros de distancia-. De verdad que estoy feliz porque pensé que su viejo me asesinaría más lenta que dolorosamente, ¡pero teníamos que haber sido nosotros quienes le contáramos!

-No importa, Honda, no importa -dijo Bakura-. Lo importante es que fuimos con la intención de decírselo nosotros. El que él ya lo sabía no importa ahora.

-¡Esperen, esperen! -interrumpió Jounouchi-. A ver si entendí. ¿Ayer fueron a hablar con tu viejo pero él ya sabía?

Bakura asintió con la cabeza.

-¡No seas idiota, hombre! -dijo el rubio-. Si dices que el viejo lo entendió no creo que lo demás importe.

-Ése no es el punto.

-¿Y cuál es el punto entonces, Honda? -preguntó Atem.

-El maldito punto es con qué intención el malnacido le fue a contar al viejo de Bakura. ¿Qué hubiera pasado si yo me hubiera sentido mal o hubiera tenido algo importante que hacer y no íbamos ayer a verlo? Entonces pensaría que no le tenemos el respeto que se merece y le ocultamos esto. Así sea un solo día que nos hayamos tardado en decirle, ya iba a tener una idea equivocada de nosotros.

-Entiendo el punto, Honda -comenzó a decir Yuugi-. Pero ¿cómo puedes estar seguro que la persona lo hizo con malas intenciones?

-Escucha, Yuugi, no importa qué tan buenas intenciones haya tenido esa persona, éste es problema de Bakura y mío, nadie tiene porqué meterse. -Honda se detuvo y miró a sus amigos-. Entiendo que si Bakura o yo hayamos decidido ocultarlo ustedes, que son nuestros amigos, hayan dicho algo, porque el ser amigos no implica ocultar las mierdas y pendejadas que hacemos sabiendo que está mal. Además que ustedes no habrían actuado sin estar al tanto de la situación, pero el hijo de la gran puta que le contó no sabía ni un carajo. Prácticamente le fue a chismear.

-Si así son las cosas... -dijo Yuugi-. Sí es un malnacido hijo de perra.

Todos miraron con OJOS dignos del chaparro; nunca hubieran creído escuchar a Yuugi diciendo eso.

-¿Debería sentirme culpable de haberle pegado mis malas costumbres a Yuugi? -preguntó Atem.

-Oh, vamos, las malas costumbres no son tan malas cuando se hacen comunes -comentó Otogi.

Voltearon al oír su voz. Otogi había abierto la puerta silenciosamente y había estado escuchando la conversación desde ahí.

-¿Y éste? ¿Qué haces en nuestro salón? -preguntó el rubio.

-Ay, perdón, no sabía que era reunión exclusiva de gays -se burló Otogi.

-Piérdete.

-No, a menos que le pidas a mi heterosexualidad y a mí que nos vayamos educadamente -contestó Otogi con una sonrisa sarcástica en el rostro.

-Otogi...-comenzó a decir Bakura-. En otra situación, una menos mierdosa por ejemplo, nos encantaría tenerte entre nosotros y preguntarte sobre las reparaciones de tu casa por el último incendio(4), pero no. Tenemos a Honda hundiéndose en la más perfecta mierda y no creo que ello te concierna un carajo.

Todos miraron con ojos dignos de Yuugi a Bakura. Era obvio que ése no era Bakura.

-Sólo me tratan así porque no soy gay, ¿verdad? -preguntó con una sonrisa divertida en el rostro. Cómo amaba joderles la paciencia con eso-.

-¡Al carajo y que se joda! -dijo Honda, dando media vuelta y yéndose del salón.

-¡Honda!

-Me voy -dijo en el marco de la puerta-. Y no me importa cómo carajos haré, pero conseguiré descubrir quién fue el malnacido de mierda que le fue con el chisme al viejo de Bakura. Tuvo que ser de la escuela ya que gracias a ti -miró a Bakura- todos se enteraron. No me mires así, Yuugi, no lo mataré, sólo le romperé la mandíbula. Con eso no podrá hablar en unos 6 meses. (5)

Honda se fue cerrando de un tirón la puerta.

-¿Qué creen? ¿Lo consigue? -comentó Atem, apoyándose en una carpeta cercana.

-Sí lo hará. Quizás le tome mucho tiempo pero descubrirá qu...

Honda abrió la puerta de golpe.

-¡¡¡Ya sé quién fue el malnacido!!!

-Mierda... Éso sí fue rápido -comentó Bakura, quien ya se había abierto el saco del uniforme.

-¡¡¡¡¡¡¡CON UN PUTO CARAJO, FUISTE TÚ, OTOGI!!!!!!

Fin del capítulo 6
Notas:
(1) Nunca es mencionado en el anime, pero en el manga Bakura sí tuvo una hermana. Nunca hacen más referencias a ella, sólo que murió. Lo raro del asunto es que Bakura le escribe cartas. Supongo que es una manera de recordarla.
(2) Honda no es gay, sino homosexual. Si quieren saber la diferencia, estaré muy complacido de explicárselo. ¿Cuándo? En el siguiente capítulo. Pero para que vayan haciéndose una idea, miren que en Gaydam Wing, de los cinco pilotos, hay dos maricas, un gay, un homosexual y un chino (porque viene de China; no es jerga).
(3) Marcianazo, término usado aquí en Perú a modo de jerga, significa que es algo recontra raro.
(4) En el anime, la saga dedicada a Otogi dura unos 4 episodios, si mal no recuerdo [con vestida de perro de Jounouchi, cosa que no figura en el manga], mientras que en el manga ésta es más extensa y no sólo se dedican a jugar si no que te cuentan la historia de Otogi, de porqué el viejo de Otogi está loco y del pasado de Sugoroku, el abuelo de Yuugi. Al final de todo el asunto, la casa/tienda de Otogi se incendia [con Yuugi dentro]. Puse a Bakura sacándoselo en cara porque Bakura tiene participación en esa saga.
(5) "Le romperé la mandíbula y así no hablará en varios meses" es una frase que dice Seiji Sawamura en Midori no Hibi. A RavenTears y a mí nos encantó (la frase y el tipo), y la usamos. Bueno, yo pienso usarla en algún fic venidero, así que no vayan a pensar que me copié de Raven, noooooo... Los dos nos copiamos de otro lado, un manga. (Scyllua)