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Capítulo 5: Un mes después... Bakura soltó, por fin, a Honda. Pero el alivio no duró ni un cuarto de segundo porque Bakura cogió a Yugi de la cintura, lo levantó del piso y lo sentó en sus piernas, aún sobre la carpeta de Honda. -¡¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeé?! -gritaron Yami, Jounouchi y Honda. Bakura seguía con su sonrisita en el rostro. Portarse bien y ser lindo no era tan malo. -¡¿Qué demonios le haces a MI aibou?! -le gritó Yami. -¿Su aibou? ¿Qué? ¿No que eran hermanos? -se escuchó murmurar en el salón, pero a Yami no le importó. (1) Yami fue a la carpeta de Honda y antes de que Bakura reaccionara, Yugi ya estaba detrás de él. Nadie vio cómo Yami había cargado a Yugi y lo había colocado en el piso. El hombre era rápido. -¿Qué demonios crees que haces, Bakura? -¿Yo? Nada. ¿Qué te hace pensar que quiero algo? ¿Por qué me miras así, Yami? ¿Qué? ¿Te gusto? -preguntó Bakura, muy relajado. -¡¿Tú?! ¡¿A mí?! No estás peor que Kaiba, Bakura, pero por ahí van. -¿Escuchaste, Jounouchi? -preguntó Bakura-. Está insultando a tu Kaiba. ¿No vas a decirle algo a Yami? -Por mí está bien -contestó el rubio-. Siempre y cuando tú no te metas con mi Kaiba. -¡¿Qué?! ¿Escucharon? ¿Dijo SU KAIBA? O sea, ¿todos son gays, o qué? -se volvió a escuchar en todo el salón. Bakura estaba feliz y se sentía realizado. Si seguían así pronto habría anarquía en el colegio. Y él sería el líder. (2) -¡¡¡Basta!!! -gritó Honda-. ¡¡¡¡TODOS SE LARGAN DE AQUÍ!!!! ¡¡¡¡AHORA!!!! Toda la clase en pleno salió en fuga del salón. Nadie era suficientemente suicida como para no hacerle caso a Honda. Sólo se quedaron los involucrados en el asunto. Dando el ejemplo de cómo se tenía que evacuar, el delegado de clase corrió primero a la puerta y la abrió. -¡¡¡Tú no!!! -le gritó Honda a Bakura, que se dirigía a la puerta. -Estás muy histérico hoy, Honda -se quejó Bakura. -Honda-kun, tranquilo. Podemos arreglar esto -comentó Yugi, que aún estaba detrás de Yami. -... -Honda se estaba tranquilizando. -No vuelvas a hacer eso -lo amenazó Yami. -¿Qué? ¿Cargar a Yugi? ¿Por qué? Él no se quejó. ¿O si? -Ése no es el maldito punto, Bakura. -Yami, cálmate, tranquilo, no pasa nada -decía Yugi. -... -A todo esto, ¿por qué demonios sigues aquí? -preguntó Jounouchi-. No es por nada, Honda, pero yo quiero al otro de regreso. -¿Acaso nadie me quiere? -¡¡¡¡¡NO!!!!! -respondieron Honda, Jounouchi y Yami. -Tú si me quieres, ¿no, Yugi? -Yugi, ten cuidado con lo que respondas -le advirtió Honda. -¿Y tú, Kaiba? ¿No opinas? -preguntó Bakura. El castaño estaba sentado en su sitio leyendo un libro. Sólo cuando escucho su nombre despegó la vista de las páginas. Cerró su libro y giró sobre su sitio para verlos. -Muérete -le dijo. -Me siento como en casa -le respondió Bakura. -¡Hey! ¡¿Qué tanto quieres hablar con Kaiba?! -gritó Jounouchi. -¿Algún problema? No voy a hacerle nada a tu Kaiba. -Eso espero. -Perro -comenzó a decir Kaiba, alzando un poco el tono de voz-. ¿Quién demonios te crees para decir que soy tuyo? ¡Mírate! Ni siquiera tienes un hueso que lamer y te atreves a decir que soy tuyo. No seas idiota. Jounouchi se mordió el labio. Si bien ambos habían "aceptado" que se gustaban, no habían hecho nada. No salían o conversaban. Apenas y Kaiba le hacía algo de caso, ¡apenas y lo miraba! Sabía que declarar que el castaño era de su propiedad fue algo que pagaría caro. -Sé que tengo que disculparme, pero no lo haré. Algún día serás mío, Kaiba -declaró el rubio. Kaiba se puso de pie y se dispuso a largarse del salón. -¿A dónde vas, Kaiba? -preguntó Bakura. -A vomitar. -¡Te acompaño! -gritó Bakura. -¡TE QUEDAS DONDE ESTÁS! -gritó aun más fuerte Honda. -No es de mi incumbencia, Jounouchi-kun, pero debiste disculparte -comentó Yugi, cambiando de tema antes de que Honda terminara teniendo un infarto. -Lo sé, Yugi, lo sé. -Por eso eres un idiota: lo sabes pero no haces nada -comentó Bakura. -Honda, agarra a Bakura antes de que alguien pierda la paciencia y lo golpee. -¿Dije algo malo? -preguntó Bakura, con cara de "lindo corderito". Diez minutos más tarde Honda ya estaba casi normal, Yami había dejado que Yugi se sentara en su sitio y Jounouchi estaba pensando. Sí, leyeron bien, el rubio estaba pensando. Pensando en Kaiba y a dónde se había ido a vomitar. O sobre quién. -Bakura... Quiero al otro de regreso -dijo Honda. Bakura no respondió; estaba sentado en el escritorio del profesor con las piernas cruzadas. Tenía la vista perdida en las ventanas y estaba ignorando olímpicamente a Honda. -Bakura... Unos segundos después... -¿¡Bakura, me estás escuchando!? -No -contestó, balanceando una pierna en el aire. -Honda, cuenta hasta diez -comentó Jounouchi. Bakura seguía mirando a la nada mientras balanceaba una pierna. Se veía tan... Normal. Todos tenían que admitir lo tranquilo e inofensivo que se veía. Pero por eso mismo daba miedo. Si no movía una pierna, jugaba con sus cabellos. -Bakura... De una maldita vez, hazme caso. -Un momento -dijo Bakura, mirándose las puntas de sus cabellos-. El otro me está hablando ahora. -Nooo... Honda primero había tenido un color rojizo en el rostro, muestra de lo molesto que estaba. Pero en ese momento estaba azul. Yugi se acercó a él y lo miró con curiosidad. -¿Qué pasa? -preguntó el rubio. -Fácil -comenzó a explicar Yami-. Este Bakura está hablando con el Bakura que sí queremos. Supongo que está sacándole en cara algunas cosas -terminó de decir Yami con una sonrisa torcida en el rostro. -Oh, Honda, esto te va a interesar -dijo Bakura-. El otro está molesto. -¡No! ¡Esto es serio! ¡Esto es malo! ¡ESTO ES TU CULPA! -Honda-kun, no entiendo. No puede ser tan malo. Digo, a mí me daría más miedo que este Bakura esté molesto. -No, Yugi, créeme: no me importa si este malnacido está molesto. Pero si el otro lo está... Debo recordar que es pésima idea dejarte libre en la escuela. Honda estaba resignado. Eso se estaba poniendo cada vez más feo. Sabía que Bakura estaba tan... TAN tranquilo porque estaba teniendo una conversación mental con el otro Bakura. Y si tenía una conversación con el otro, era porque tenía que estar realmente molesto. -Déjame hablar con el otro -pidió Honda. -No lo creo -contestó el peliblanco-. Está muy entretenido insultándome. Hace mucho que no estaba tan molesto conmigo... -Bakura soltó una carcajada-. Tengo que hacer esto más seguido. -Mejor nos vamos -dijo Yugi-. Esto es asunto de Honda-kun y Bakura-kun. -¿En serio? A mí me gustaría quedarme para ver cómo Honda le rompe la cara a este Bakura -comentó divertido Yami. Yugi miró a Yami y al rubio con esos grandes y bonitos ojos que tenía. Ninguna criatura sobre la faz de la tierra podía negarse a semejante cosa. Así que los tres se fueron del salón, dejándolos solos. Jounouchi quería proponer ir a ver a Kaiba, claro que sabía que Yami terminaría vomitando (sobre él) si mencionaba el nombre de Kaiba de nuevo. Pero el ojón estaba preocupado por Honda; Yami Bakura le estaba malogrando la relación que Honda tenía con Bakura. Claro, ninguno de ellos sabía que Honda era lo suficientemente suicida como para tener una relación con Bakura y Yami Bakura a la vez. En el salón, Honda seguía esperando que ambos Bakura terminaran su conversación. No esperó mucho; unos segundos más tarde Bakura bajaba del escritorio y se dirigía hacia él. -Sé que quieres culparme por dejar que el otro hiciera eso. Pero pienso echarle la culpa a él -dijo Honda; sabía que estaba hablando con Bakura el Lindo. -Está bien, Honda. Claro que fue su culpa. Ya me desahogué con él. Pero lo que importa ahora es ver cómo arreglamos esto. -¿Ya no estás molesto? -Claro que estoy molesto. Pero con él. Honda suspiró. Una preocupación menos para él. -Ahora el problema es mi padre. No sé cómo lo tome cuando se lo digamos. -¿Digamos? Vaya, cuando algo puede ponerse peor, va a ponerse peor. -Mi padre está de excursión con el abuelo de Yugi en Kenya. Vendrá en un mes. Tenemos tiempo para crear una explicación creíble. Cálmate. -Bien. Un mes, ¿no? Tengo tiempo. Pero... ¿Se supone que tengo que...? ¿Tengo que hacer una cursilería como pedirle tu mano o algo así? -Claro que no. Me estás dando ideas raras. Sólo hay que decirle que somos pareja. Nada más. ¿Qué puede hacer si no le gusta? ¿Echarme de casa? Ya vivo contigo. -De todas maneras... Espero que regrese de buen humor de su expedición. -Yo también. ~Al día siguiente~ -Hola, buenos días, Honda-kun, Bakura-kun. -Hola, Yugi -saludaron ambos. -¿Y Yami? -preguntó Bakura. -Afuera, discutiendo con Kaiba-kun -dijo, encogiéndose de hombros-. ¿Ustedes están bien? -Sí -dijo Bakura, sonriendo. ~Tres días después~ -Hola, Honda -saludó Jounouchi-. Cuando venía a la escuela unos tipos se burlaron diciendo que ustedes eran unos gays. -¿Y? Es verdad -dijo Honda, fastidiado. -Y les rompí la cara -explicó Jounouchi, muy orgulloso. ~Una semana después~ -¿Y esos qué tienen? -preguntó el rubio. -Siguen enojados. Bueno, al menos Yami lo está -explicó Bakura. -Yami siempre está enojado con Kaiba. ¿Cuál es la novedad con eso? -comentó Honda. (3) ~Quince días después~ -Qué calor. -Sí, ¿no? ~Varios días después~ -Honda. -¿Eh? -Hoy llega mi padre. ¿Qué le vamos a decir? -¡¡¡¡¡¡QUÉEEEEEEEEEEE!!!!!!! ¡¡¡¿¿YA PAS" UN MES??!!! ~YA ESTABAN EN LA FECHA~ -Sí. ¿Qué? ¿No has estado contando el tiempo? -Nooooooooo... ¡¡¡AL CARAJO CON TODO!!! ¡¡¡¿¿QUÉ DEMONIOS LE VOY A DECIR A TU VIEJO??!!! -No sé, pero espero que sea bueno, porque tenemos que ir a verlo en la noche. -¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO...!!! Fin del capítulo 5 Notas: |