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Capítulo 3: El héroe de Domino City Mientras, los alumnos entraban saludaban al pequeño grupo, menos a Kaiba, por obvias razones. Quienes pasaban cerca a Bakura se tomaban la molestia de pararse frente a él, mostrarle sus mejores sonrisas y desearle una buena mañana. Lo mismo hacían otros con Otogi. Con Yugi no, ya que "su hermano" Yami no miraba bonito a quienes se acercaran al pequeño. -Bakura-kun -comenzó uno-. ¿En qué club entrarás? -¿Club? -repitió Bakura. -Sí, para el Festival Deportivo. -¿Y cuál me recomiendas? -preguntó, levantando lentamente una ceja. -Pues... El de fútbol -contestó el chico, muy alegre. -¿Porque es el tuyo? Con el comentario de Bakura, el pobre chico se vio descubierto y, acto seguido, se fue a sentar a su sitio totalmente rojo. -¿Nadie más quiere decirme algo por lo del Festival? -preguntó Bakura, alzando la voz-. Estoy viendo opciones. -Bakura-kun, ¿piensas participar? -preguntó Yugi. -Quién sabe. ¿Y tú, Yugi? Sería divertido estar en el mismo equipo y destrozar a los demás. -Yo no sé. No suelo participar. Sólo hay un club que me interesa. -¿Cuál? -preguntó Bakura, muy interesado. -¿Cuál va a ser? El de Duel Monsters. Y tú también estás. De hecho todos estamos, menos Kaiba-kun. -¿Y tú también estás, Faraón? Honda, quien no estaba muy lejos de él, saltó de su sitio al escucharlo. En su rostro se podía ver claramente que estaba asustado. Comenzó a caminar hacia él lentamente. -¿Qué haces aquí? -le preguntó a Bakura. -¿Algún problema con que esté aquí? -dijo él-. Además, tú me llamaste. -Pensé que ya te habías ido -continuó Honda-. A ti no te gusta la escuela. -¿Y? -Creo que no me escuchaste. A "él" le encanta la escuela, tú la odias. -¿Y? Honda se estaba desesperando. -¿Escuela? No sé si esa palabra te dice algo. Escuela, alumnos, chicos y chicas, cosas de escolares, tareas, amigos, etc. Todas esas cosas que tú detestas. -¿Y? -Honda-kun, calma. Te ves mal -comentó Yugi, acercándose-. Es raro que esté aquí, pero no ha hecho nada malo... Aún. Para los otros era más que obvio que ése no era Bakura, no Bakura el Lindo al menos. Jounouchi no se llevaba nada bien con el otro. A Kaiba le era indiferente. Yugi solía desconfiar de él pero lo seguía considerando su amigo. Yami lo odiaba, por decir lo menos y Honda... En ese momento lo estaban averiguando. -Vaya, hace mucho que nadie me defiende -se burló Bakura. -No te preocupes -dijo Yami-. Me encargaré de que no vuelva a suceder. Honda estaba sudando frío. No le tenía miedo al otro Bakura, tenía miedo de lo que ese Bakura pudiera hacer en la escuela. Sabía que Bakura tenía el poder suficiente para mandar a la mitad de la escuela al demonio y arruinarle las vidas a la otra mitad con su malicia. Bakura libre en la escuela era, de entre todas las cosas, la peor. Un nuevo temor golpeó al pobre de frente. Honda recordó porqué habían transferido a Bakura de escuela. -Sólo Yugi puede decir esto sin que suene grosero -comenzó a decir Honda-. Quiero al otro de regreso. El rubio, Yami y Yugi lo miraron con cara de no creer nada. Nadie era lo suficientemente suicida como para meterse con Yami Bakura. Pensaron que Honda debía estar realmente desesperado para haberle pedido eso. -¿Quieres que me largue? -preguntó Bakura, estrechando los ojos. -Sí -dijo Honda, aunque le costó mucho decirlo. Bakura se puso de pie y salió del salón. -Ay no... -se lamentó Honda. -Creo que no te entendió -se burló Yami-. Pero es mejor sí. -¡Nooooo..! Tengo que ir a buscarlo. -¿Por qué? -preguntó Jounouchi-. ¿No que estabas desesperado por que se largara? -Sí: él. Pero no que se largara del salón. Honda salió del salón volando. Había demasiados alumnos en la escuela, demasiadas víctimas en potencia para Bakura. Maldijo en silencio la actitud de Bakura. Cuando salió del salón la voz de Bakura lo detuvo. -¿Asustado? Bakura estaba parado frente a él en medio del pasillo. -¿Qué? ¿No se me nota? -preguntó Honda, más tranquilo-. ¿Qué piensas hacer? -¿Mhhmmmm? -Bakura movió la cabeza-. Se me ocurre un par de cosas. -¿Honda? -preguntó Jounouchi. El rubio había sacado la cabeza por la puerta del salón para ver en qué terminaría ese lío. -¿Se fue? -¡¿No lo ves ahí parado, idiota?! -gritó Honda. Jounouchi giró la cabeza y miró para el otro lado del pasillo. -¡¿Cómo voy a saber si es el otro?! -Jounouchi se calló y miró unos segundos al peliblanco-. Sí, tienes razón: aún no se va. Para cualquiera, Bakura siempre sería Bakura. Pero Yugi y los otros no podían calificar bajo la palabra de "cualquiera". Sabían perfectamente de las otras personalidades de Yugi y Bakura, y les era fácil adivinar en cuál de las dos estaban. Bastaba con ver la pose en la que estaba parado Bakura para saber cuál era. -¿No estabas ocupado con el sacerdote? -preguntó Bakura, pronunciando la palabra "sacerdote" como si ésta fuera un insulto. Jounouchi se puso colorado y quiso insultarlo, pero Honda lo detuvo. -Vamos a hablar, Bakura -dijo, caminando pasillo abajo-. Sígueme. -¿No vas a decir "por favor"? Una vena saltó en la sien de Honda; Bakura ponía a prueba su paciencia. -Ven, por... Favor. Bakura mostró una sonrisa maliciosa al ver que había ganado. ¿Qué más si no podía hacer Honda? Cuando pasó al lado de Jounouchi se detuvo frente a él y le hincó con su índice en la frente. -Me cuidas a Yugi mientras no estoy. Luego de dar su mensaje siguió a Honda por el pasillo. El rubio se quedó en la puerta del salón frotándose la frente. -¿Qué te dijo ese imbécil? La pregunta tomó desprevenido a Jounouchi. Entró al salón para responderle a Yami. -¿Y por qué te interesa lo que ese Bakura diga, Yami? -Porque escuché que dijo "Yugi". Definitivamente Yami tenía muy buen oído. Aunque la verdad era que él podía escuchar a cualquiera que pronunciara el nombre de su aibou en un radio de no menos de un kilómetro. Así como Jounouchi el de Kaiba, Kaiba el de Mokuba, y Mokuba el de su nii-sama. -No sé. Dijo que cuidara a Yugi mientras él no estaba. Yami se cruzó de brazos y giró su cabeza, maldiciendo a Bakura no tan en silencio. _______________________________________________ -¿La azotea? ¿Me llevas a la azotea? Qué gran lugar. ¿O piensas aventarme? -No, no pienso aventarte. Sé que eres lo suficientemente basura como para cambiar de personalidad antes de chocar contra el piso. Cuando llegaron arriba, para suerte de todos, no había nadie. Cosa que Honda podía tener su charlita con Bakura sin preocuparse por que alguien muriera. -Sabes lo que te voy a preguntar. -Sí -dijo Bakura, caminando hacia la baranda-. Y no lo sé.. -¿Qué? -No sé. De pronto la escuela no me pareció tan mala. Sería perfecta si no tuviera que estudiar. No pongas esa cara. No estaré mucho tiempo. Si por mi culpa el otro baja en sus notas se va a enojar. Y no queremos que eso pase. -No, no queremos que eso pase. -En especial porque tendría que estudiar tanto que no tendría tiempo para ti -agregó Bakura, sonriendo-. Pero como no están haciendo mucho, me quedaré a dar un par de vueltas más. -¿Qué es exactamente lo que quieres? -Joder. -Dije, "exactamente". -Hay tantos alumnos, tantos profesores, tanto tiempo libre para joderle al faraón. -¡Ja! A Yami no le importa mucho si lo molestas o no. Pero te va a destrozar si molestas a Yugi. -¿Yugi? No, no tengo porqué fastidiarlo a él. -¿Y por qué no? -preguntó Yami. Honda y Bakura voltearon al escucharlo. Yami estaba de pie cerca a la escalera con cara de pocos amigos. Es decir, con la cara de siempre. Honda sonrió; era verdad éso de que Yami podía escuchar a cualquiera que pronunciara el nombre de Yugi en un radio de no menos de un kilómetro. Pero no era precisamente por eso que Yami estaba ahí. Porque no estaba mirando a Bakura: lo miraba a él. -¿Estás bien, Honda? -¿Qué? ¿Piensas que voy a aventarlo? -preguntó Bakura-. Qué lindo detalle, faraón -dijo con un tono dulzón que más que cariñoso, daba miedo-. Así que viniste para cuidar de que no le haga nada a Honda y dejaste a Yugi en el salón SOLO con Kaiba. Una vena saltó en la sien de Yami y estrechó los ojos. -Dejé a Yugi con Jounouchi en el salón MUY LEJOS DE KAIBA, si te interesa, Bakura. -Claro, Jounouchi lo cuidaría muy bien, y más si dejara de babear por Kaiba y le prestara atención a Yugi. Yami frunció más el ceño, lo cual parecía imposible ya que de por sí siempre estaba ceñudo. Le deseó todas las enfermedades conocidas a Bakura con la mirada y luego miró a Honda. -No estés con él a solas, tanto tiempo -aconsejó Yami, antes de irse. -Esto es raro -comentó Bakura. -¿Qué? Sabes perfectamente que no te quieren mucho. En especial, Yami. -No es eso. Yami no dejaría a Yugi solo cerca a Kaiba, ni aunque esté Jounouchi. -Cierto. Él sólo lo haría si el mismo Yugi se lo pidiera. Bakura miró a Honda; mirarlo lo ayudaba a concertrarse y no tardó mucho en dar con la respuesta. -Yugi le pidió al faraón que te siguera. Quizás para decirte eso último. -¿Que no esté tanto tiempo contigo? Pero, ¿por qué? Ni que me fueras a matar. Bakura mostró una sonrisa divertida en el rostro. Honda lo conocía lo suficiente para saber qué significaba esa sonrisa. -Así que Yugi y los demás piensas que voy a hacerte algo. -Bakura se detuvo para soltar una risita-. Está claro que ellos sospechan que tienes una relación con él. Pero no saben, o no quieren saber, que tu pequeña relación también me incluye a mí. Honda se soprendió, pero su sorpresa no duró demasiado. -Yugi y los otros no saben que tú estás incluído en el paquete de Bakura. Es divertido, ahora que lo pienso. Tendré que decirles cómo están las cosas. -No, aún no. -¿Me estás negando? -preguntó Honda, divertido. -La verdad, sí. Interesante. Al menos para mí. Si esto fastidia al faraón será divertido para mí. -Ay, no... Honda sabía que Bakura tenía planes para Yami. Pero al menos sabía también que sólo quería joder a Yami y no a toda la escuela. Su buen amigo tendría que sacrificarse por la integridad física, psicológica y moral de los alumnos. Si Yami soportaba lo que Bakura estaba planeándole, sería un héroe. Y los héroes no le temían a la tumba, aunque llegaran ahí primero. Fin del capítulo 3 |