Pink Spider

Capítulo 2: ¿Leche o vaca?

La escuela no estaba tan lejos del departamento de Honda, cosa que tranquilamente podían llegar caminando. Durante la larga caminata, Honda se percató que Bakura mostraba signos de estar más dormido que despierto. Ya saben, signos fáciles de reconocer: estar distraído, caminar en zigzag, responder cosas que uno no había preguntado y la más contundente: caminar con los ojos cerrados.

A pesar de tener razones sólidas y muy buenas, Bakura seguía insistiendo en lo bien que se sentía (nota mental: Bakura no sabía mentir).

Debido al rápido y constante caminar de Bakura, llegaron algo tarde a la escuela. Cuando llegaron al aula se dieron cuenta de que varios alumnos estaban en el pasillo, incluyendo al profesor de turno. Se notaba que Kaiba, Yami, Yugi o Jounouchi estaban en el salón, o en el peor de los casos, estaban los cuatro a la vez. Y nadie era lo suficientemente suicida como para entrar al salón cuando ellos estaban dentro. El sentido de autoconservación era alto en Domino High School.

Entraron al aula y la vista de Honda se paseó de Kaiba a Jounouchi, entretenidos los dos en una amena conversación interpretada por... Jounouchi y Jounouchi. ¿Y Kaiba? Parecía no estar prestándole atención alguna. Mientras que Yami y Yugi sí tenían una conversación efectiva: ambos hablaban. ¿Y Anzu? Por ahí.

Estaba dispuesto a soltarle un comentario a Bakura, cuando se dio cuenta de que el peliblanco ya estaba durmiendo en su carpeta.

Honda suspiró pesadamente; tenía que intercambiar unas cuantas palabras con Yami Bakura sobre el estado en el que dejaba a Bakura.

-Bakura, Bakura, despierta -dijo Honda, tratando de despertarlo.

-¿Huh?

-¡Por fin! Hey, ¿estás bien? -Bakura debía de estar aburrido de escuchar la misma pregunta toda la mañana.

-Sí -contestó medio dormido el peliblanco.

-No, no lo estás.

Honda se inclinó sobre su carpeta y le cogió el mentón a Bakura.

-Sus salidas de noche te están matando a ti. Quiero hablar con él.

Bakura se sorprendió por el pedido. Honda no solía pedirle hablar con él. Pero no podía negarse a un pedido suyo. Cerró los ojos y Honda no tuvo más que esperar.

-Bakura, no te duermas -dijo Honda, acercándose más-. Quiero hablar con él, antes de que me arrepienta.

Bakura abrió los ojos y en un rápido movimiento rozó su lengua sobre los labios de Honda, haciendo que éste lo soltara y se sobresaltara.

-¿Y por qué demonios vas a arrepentirte de hablar conmigo? -preguntó Yami Bakura, cruzando las piernas y colocando su brazo en el respaldar de la silla.

-No me gusta que hagas eso -logró decir Honda, un poco ruborizado-. Mejor te lo digo rápido antes de que me dé miedo. -Se detuvo y tomó aire; no era fácil hablar con él -. Tú eres su Yami y no se que tipo de trato tienen...

-En el día él, en las noches yo. ¿Qué? ¿Muy difícil de entender, Honda-chan? -interrumpió Yami Bakura, fingiendo un avoz melosa.

-Silencio, no hables. Sólo escucha. -Ante esto Yami Bakura achicó los ojos y levantó una ceja-. No puedo hacer nada al respecto; ustedes son los únicos que pueden decidir sobre eso. Pero cuando salgas con tu amigo moreno de motocicleta, me gustaría que no me lo dejes herido o sufriendo la resaca.

Yami Bakura no hizo gesto o movimiento alguno que indicara rechazo a conformidad. Y Honda era la clase de personas que se quedan esperando una respuesta todo el día, si era necesario.

-Quiero chupar -anunció Yami Bakura-. ¿Qué tan difícil es conseguir trago en una escuela?

Honda suspiró. Eso era suficiente. No podía esperar nada más de él.

-Veré qué te consigo -le dijo antes de salir del salón. Sabía, por lo menos, que lo había escuchado.

Yami Bakura le lanzó un mirada fugaz al salón: escolares, primavera, ternura, chicos. Todo eso olía a amor.

-Qué asco -se dijo a sí mismo-. Huele a espíritu joven.

Nadie (de los pocos que estaban en el aula) se percató del cambio de esencia en Bakura. Tampoco era como si le prestaran mucha atención al chico en cuestión.

Se sentía ¿raro? Bueno, en ese caso, más raro de lo normal. Él no solía presentarse en la escuela. ¿Para qué? No había nada en la escuela que le interesara realmente. Miró el aula; sí había algo que le interesaba: el faraón y Yugi. Yami, por obvias razones, y Yugi porque era el dueño del Rompecabezas del Milenio.

Estaba pensando en sus viejos, muy viejos tiempos cuando Honda volvió a entrar.

-Lo único que había era alcohol medicinal. Si tomas mucho de eso te vuelves ciego, así que te traje algo menos nocivo.

-¿Leche? -preguntó Bakura, casi escupiendo-. ¿Me trajiste leche?

Honda observó largo rato la pequeña botella, la giró, la golpeó con el índece y dijo:

-Sí, sí parece leche.

Bakura estrechó los ojos; se suponía que era él quien sacaba de quicio a Honda, no al revés. Y en ese momento, mientras observaba fijamente a Honda, se percató de que era el único que utilizaba correctamente el uniforme.

-¿Soy el único idiota que utiliza así el uniforme? -preguntó, casi ofendido.

-No, Kaiba también.

Bakura miró a Honda y se abrió la chaqueta del uniforme, luego miró a Yugi y sacó a lucir el Aro del Milenio; por último, miró a Jounouchi y se despeinó un poco.

-Mejor -dijo, cruzándose de piernas y acomodándose de nuevo.

-Ya, bueno, ¿te la tomas o esperas que se haga queso?

Bakura volvió su atención a Honda con cara de "¿me ves cara de tomar leche?"

-¿Qué? ¿Querías la vaca?

-Trae acá -dijo, cogiendo la botella.

-¡Hey, Honda! -gritó Jounouchi, desde su sitio-. ¿Y la gente?

-Afuera. ¿Por qué no le dices a Kaiba que le dé permiso al profesor para que haga su clase?

Todos los presentes rieron a la broma, incluso Kaiba. Claro que el no reía; él sonreía con malicia.

-No es tan asqueroso.

-¿La leche o la escuela?

-Ambos -respondió Bakura.

Jounouchi se puso de pie y abrió la puerta. Los alumnos entraron e informaron que el profesor se había aburrido de esperar y se había largado hace ya buen tiempo. Tendrían la mañana libre. Cosa que Bakura podía seguir fastidiando; él no soportaría estar en clases. Y ya tenía unas cuantas cosas en mente.

Fin del capítulo 2
Nota:
(1) Un desayuno levanta muertos es la clase de desayunos que se preparan para una mañana de resaca.