En Don De Ra

Capítulo 3: La Gata y el Perro del Faraón

Jouno estaba maravillado con los aposentos del Faraón. Todo a su alrededor parecía brillar. Estaba fascinado con todo lo que veía, pero recordó qué estaba haciendo allí: era un esclavo, y el nuevo regalo del Faraón. Luego de que el faraón lo aceptó, estuvo de pie junto a los guardias en un extremo del Gran Salòn, hasta que su señor tuvo que ir a otro lugar y ordenó que lo llevaran a sus habitaciones.

Jouno no sabía si estaba más asustado que nervioso. "Al menos no estoy atado," pensó, buscando algo de alivio. Había escuchado muchas cosas acerca del Faraón. Se decía que no existía criatura capaz de negarse a él; que podía tener en su lecho a quien quisiera, pero que se aburría rápidamente de sus amantes.

Jouno no quería ser amante de nadie. Pero era sólo un esclavo y su vida dependía de qué tanto mantuviera la atención del Faraón en él. No le importaba si era un esclavo o no, no se acostaría con nadie para conseguir piedad.

Caminaba en círculos alrededor de la habitación. Había estatuillas de oro, seda, cuadros, joyas... Parecían regalos.

"Quizás sólo quiera que me coloque aquí, junto a sus demás regalos," pensó. "No, no tengo tan buena fortuna."

-Miau.

-¿Eh?

-Miau.

Jouno buscó con la vista. Cerca a él, en una mesa circular de madera tallada, estaba echado un gato sobre un cojín.

-Lindo gato.

Jouno se acercó al gato y lo acarició. Pensó que era el mejor regalo de toda la habitación, después de él. El gato tenía el pelo blanco, lo que era sumamente raro. Quizás por eso el Faraón lo tenía de mascota.

Las horas pasaron y Jouno no soportó más. Se sentó al borde del lecho del Faraón. Temía echarse. El gato dejó su lugar y fue hasta donde él; quería más caricias.

El gato se echó en el lecho y Jouno, para alcanzarlo, tuvo que sentarse casi a la mitad. Esta tan entretenido acariciándolo y escuchando su ronroneo, que no se percató de la presencia del Faraón.

-Isis suele equivocarse. Me dijo que no tuviera a dos regalos juntos en mi lecho, porque terminarían matándose entre ellos.

Al escucharlo, Jouno bajó del lecho y se colocó de pie frente a él, inclinando la cabeza.

-Lo lamento.

-No debiste dejar el lecho. Te veías bien sobre él.

El Faraón notó lo asustado que estaba Jouno. Todo eso le gustaba; le divertía pensar qué cosas pasaban por la cabeza de Jouno. Se acercó a él.

-¿Te gusta? Bast es la única que puede quedarse en mi lecho todo el tiempo que desee. (1)

El Faraón sentía la tensión de Jouno en el aire. El joven estaba muy asustando y pensó que estaba siendo cruel al hablarle así. Pero no podía controlarse; adoraba jugar con todos los que pisaban sus aposentos.

Se sentó al borde del lecho y dijo:

-Dime, ¿sabes quién eres?

-Mi nombre es Jouno y soy su esclavo.

-¿Sabes por qué?

-Porque el Rey me regaló a usted.

-¿Sabes por qué lo hizo?

-Para complacerlo.

-¿Y eres feliz con eso?

Jouno dudó un momento en contestar.

-...No -dijo.

-¿Por qué?

-Porque... Porque no deseo ser regalo de nadie.

-¿Ni siquiera de mí?

-Ni siquiera de usted.

-Eres muy sincero, Jouno. Tu sinceridad te puede costar la vida.

-Lo sé, Faraón.

-Entonces, ¿por qué me respondiste?

¡Qué buena pregunta! Y Jouno no sabía la respuesta. El no quería ser amante del faraón para vivir pero, por otra parte, tampoco quería morir por desobedecer.

-No lo sé -dijo al fin, girando para mirar al Faraón de frente-. Creo que es porque no puedo tener la boca cerrada.

El Faraón sonrió. Se sentó en el lecho y su gata se acurrucó entre sus piernas.

-El no poder contener tu lengua es un problema.

-Lo sé.

-Sabes muchas cosas. ¿Qué más sabes?

-Sé que si no lo complazco, me muero.

-Y Aknadin decía que los esclavos no eran tan inteligentes -se quejó el Faraón.

Jouno ya estaba más relajado. Había pensado que el Faraón le haría algo, pero comenzaba a dudar si era verdad todo lo que había escuchado de él. Aunque no podía estar tan seguro.

-Siéntate, no voy a morderte. No, a menos que me lo pidas.

Jouno volvió a ponerse tenso. El Faraón rio entre dientes.

-Escucha, eres mi esclavo y estás aquí para complacerme, ya sea como esclavo o como amante. Pero no quiero nada de eso de ti.

-Yo... No lo entiendo, Faraón.

-Eres un pésimo esclavo -comenzó a decir el Faraón-. Ningún esclavo da su nombre, se echa en el lecho de su señor, habla más de lo debido y cuando se le ordena que se siente, permanece de pie.

Jouno se sentó. No era como sipudiera hacer otra cosa. Estaba sentado junto a él y Bast quería que la acariciaran.

-¿Puedo acariciarla?

-...Tampoco habla sin el permiso de su señor. Sí, sí puedes acariciarla.

-Gracias.

-No creo que como amante seas mejor. Además, para ser mi amante tendrías que desearlo. Ya me has dicho que no quieres nada de ello.

El Faraón se puso de pie y se colocó frente a un espejo con bordes de oro.

-Moriré... -se lamentó Jouno.

-No morirás -le dijo el faraón-. A menos que lo merezcas -corrigió-. ¿Sabes por qué te acepté?

-No sabía que rechazaba regalos. Pero no, no lo sé.

-Te acepté porque nunca había visto a alguien como tú.

-Sigo sin entender.

-Creo que Aknadin tenía algo de razón -dijo el Faraón-. Cuando te pregunté tu nombre, no debiste decírmelo. Lo sabías.

-Sí, lo sabía.

-Creo también que me respondiste porque éso era lo que querías. Querías que te llamara por tu nombre. Y ahora me hablas a pesar de estar asustado; me hablas de una manera natural y simple. Eres la primera persona que no me trata como faraón.

Jouno lo miró; no debía mirarlo a los ojos, pero no le importó. Comprendió lo que le decía el Faraón. Ya no sentía miedo. Estaba feliz de estar allí, y por primera vez en mucho tiempo, sonrió.

-Te ves bien sonriendo. Pero te verías mejor echado en mi lecho.

Jouno se tensó de nuevo.

-Te quedarás aquí conmigo, Jouno.

Fin del capítulo 3
Notas:
(1) Raven sacó esta frase (aunque sólo la parte de "los caprichos...") de uno de sus libros favoritos, por uno de sus autores favoritos: El Retrato de Dorian Gray por Oscar Wilde.
(2) Raventears escogió el nombre de "Jouno" por el juego de video Yu-Gi-OH! Forbidden Memories. En este juego (que no he visto), se presenta un argumento independiente de la historia del manga y/o anime, en el que vemos a todo el grupo, Yugi y Co., en el Antiguo Egipto. Y, claro, Jounouchi era conocido como "Jouno" - y me dice Raven que sí vestía un traje blanco. (Scyllua)