Manzanas

Capítulo 6: Yugi's Shirt

-Kaiba-kun... -comenzó a decir mientras giraba la cabeza para mirarlo a los ojos. Pero Kaiba estaba tan cerca que, al girar, casi terminaron besándose-. Kaiba-kun, quería decirte que...

"¡No, aibou! ¡Espera!" interrumpió Yami.

"¿Qué pasa, Yami?" preguntó Yugi, prestándole atención a la voz en su cabeza.

"¿Estás seguro de que quieres hacer eso?"

"Sí, hablamos de esto ayer. Quedamos en un acuerdo."

"Espera, esto es importante."

"Kaiba-kun también es importante..." pensó Yugi, recordando que estaba ignorándolo.

-Kaiba-kun, perdón, me distraje... -se disculpó.

"¿¡Por qué, aibou?! ¡¿Por qué hoy?! ¡¿Por qué ahora?! ¡¿Por qué Kaiba?!" interrumpió Yami, de nuevo.

"¡Yami! ¡Lo estás haciendo por él, ¿verdad?!"

"¿Se nota?"

"Teníamos un trato. Tú no me molestabas y yo no te involucraba con Kaiba-kun"

"Lo sé, aibou, lo sé. Pero..."

"¡Pero nada! Era un trato, Yami. Y lo has roto. Ahora tendrás que pagarlo."

"Déjame, sabes que soy celoso. Y también sabes que acepto que quieras tener algo con Kaiba. Pero quiero hacerlo sufrir un poco antes de que le respondas."

-¿Qué ocurre?

Yugi dejó de escuchar a Yami para fijar su atención en el castaño que estaba hablándole. No podía creer que estuviera ignorando a Kaiba. Ignorándolo por Yami... Eso no podía ser bueno.

"Tu Kaiba se está desesperando." se burló Yami.

-Yami, cállate.

-¿Yami? -repitió Kaiba.

"¡Ay, no! ¡¿Lo dije o lo pensé?!" se dijo Yugi.

"Lo dijiste, aibou. Y lo dijiste muy claro."

Kaiba no tenía que preguntarle nada a Yugi. Sabía que estaba teniendo una pequeña conversación con Yami, como lo odiaba. Y sólo ahí se dio cuenta de lo mucho que deseaba estar con Yugi. Obvio, Kaiba estaba enamorado de Yugi al punto de aceptar la idea de que compartía su cuerpo con Yami. ¡Qué tenía que soportar a Yami si quería estar con Yugi!

-Kaiba-kun...

"¡Aibou, espera, espera, espera...!"

Yugi se puso de pie bruscamente.

-Lo siento, Kaiba-kun, no puedo hablar ahora - se disculpó.

Kaiba no permitiría que Yugi se escapara. No iba a permitir que Yami le impidiera a Yugi responder. Si es que Yugi no podía hablar, estaba bien. Kaiba tenía otras maneras de sacarle una respuesta a Yugi. Antes de que Yugi pudiera irse del salón, Kaiba lo cogió del brazo y lo obligó a sentarse en la carpeta. Se inclinó sobre él, le cogió el mentón y lo besó.

El pobre ojón estaba desubicado. Recordaba estar discutiendo mentalmente con Yami y, al darse cuenta, ya estaba sentado de nuevo en su carpeta ¡y Kaiba lo estaba besando! En una situación como esa era imposible pensar. Pero como era Yugi, y un Yugi siendo besado por Kaiba, supuso que ésa era la manera en la que el castaño quería su respuesta.

El beso no tenía mucha ciencia. Kaiba sólo estaba haciendo presión sobre los labios de Yugi. Pero al sentir que Yugi no se negaba, se decidió por otras cosas. Abrió ligeramente su boca y comenzó a jugar con los labios de Yugi. El CEO sabía que no soportaría más tiempo sin oxígeno, así que decidió terminar el beso mordisqueando el labio inferior de Yugi, hasta separarse por completo.

Tenía la respiración entrecortada y el rostro muy rojo. Kaiba no le quería sacar una respuesta: ¡le había sacado la virginidad! Yugi no podía creer que Kaiba, Seto Kaiba besara tan bien.

"Aibou... Lo hiciste a propósito, ¿verdad?"

"¡Yami, ya déjame en paz! Para empezar, Kaiba-kun llegó a esto porque lo obligaste. No te quejes... Aún."

"¿Aún? ¿Acaso ésto ha sido mi castigo? Kaiba te besó y, para colmo, ¡te gustó!"

"Pagarás el hecho de haber roto nuestro trato, Yami."

"¡Aibou! ¡Espera! ¿¡Qué significa eso?!"

-Kaiba-kun, espero que no te enojes demasiado conmigo.

Kaiba estaba a punto de preguntarle qué significaba eso exactamente. Pero antes de que pudiera siquiera abrir la boca, Yugi, aprovechando que Kaiba seguía inclinado sobre él, rodeó el cuello del castaño con sus brazos y lo besó.

Kaiba no se esperaba esa reacción de Yugi, pero le gustó bastante. Le agradaba que Yugi no perdiera el tiempo dando respuestas sino, más bien, demostrando con hechos.

Kaiba nunca se imaginó tener una escena así en la escuela. De todos los lugares de Domino City... En la escuela. Pero como era Yugi, el lugar no importaba mucho. El castaño se estremeció al sentir que Yugi acomodaba sus manos detrás de su cuello. Así que hizo lo mismo: pasó una mano a la nuca de Yugi para tenerlo más cerca.

El beso se estaba saliendo de control... Del control de ambos. Más aun cuando Yugi abrió la boca, insinuándole a Kaiba que introdujera su lengua.

Algo le olía mal. Era Seto Kaiba: sospechaba de todo. Pero sospechar de Yugi en esos momentos era estúpido. Además, era Yugi. ¿¡Cómo rechazarlo si te "pedía" algo así?!

Kaiba no estaba muy cómodo con la posición. Por primera vez maldijo ser tan alto, así que apoyó una mano en la carpeta de Yugi mientras que con la otra acariciaba su nuca. Sintió que Yugi hacía presión en su cuello; sabía que le estaba pidiendo que se apresurara ya que ambos se estaban quedando sin oxígeno. Fue cuando Kaiba introdujo su lengua en la boca de Yugi, haciendo que ambos se estremecieran al sentirse.

El castaño pensó que haber espera tanto había valido la pena. Y es que Yugi valía cualquier espera.

Kaiba sintió como Yugi lo soltaba bruscamente y trataba de separarse. Colocó sus manos sobre el pecho de Kaiba y lo empujó. Tan pronto como se separaron, Yugi saltó de su sitio y corrió hacia las ventanas gritando.

-¡¡¡Maldito seas, Kaiba!!!

¿¡Esa voz?! Kaiba entró en shock. Esa voz era de ¡¡¡Yami!!!

Kaiba se apoyó en una carpeta cercana. ¡¿Había besado a Yami?! Lo peor estaba por venir... ¡¡¡Le había metido la lengua a Yami!!! Era más de lo que Seto Kaiba podía soportar. Entendió porqué Yugi le pidió que no se enojara demasiado. ¡¿Yugi?! ¡¿Por qué Yugi le había hecho algo así?!

-¡Aibou, te odio! -decía Yami, dándole la espalda a Kaiba.

-Suficiente -dijo Kaiba, después de unos segundos haciendo que Yami volteara a verlo-. No me importa quien seas, nadie juega conmigo.

Kaiba cogió sus cosas y salió del salón.

"Está molesto".

"¡Claro que lo está!"

"No, aibou. Lo digo en serio, he visto a Kaiba molesto, pero ahora sí está molesto. No es broma.

"..."

"Estás en problemas, aibou. Hacer esto te ha costado muy caro. Vas a arrepentirte de esto."

"¿Estás preocupado por Kaiba-kun?"

" ¡¡¡¡¿Quién está hablando de Kaiba?!!!! ¡¡¡Al carajo con Kaiba!!! ¡¡Lo decía por mí!! ¡Estás en problemas! ¿¡Cómo pudiste hacerme esto!?"

"Te la buscaste."

" ¡¡¡Vas a pagarme esto, aibou!!! "

"Aquí lo importante es preocuparse de Kaiba-kun... ¿Qué pensará de mí?"

" ¡¿Kaiba?! ¡Preocúpate por mí!"

"Pero tú sabes que lo hice para molestarte a ti. Kaiba-kun debe estar sintiéndose muy mal. De seguro piensa que sólo estoy jugando con él..."

"¿¡¡Y yo!!?"

"Kaiba-kun..."

"Aibou... No me ignores."

"Voy a hablar con él."

"¡¡¡¡¡AIBOU!!!!!"

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Kaiba estaba sentado en la comodidad de su estudio. Había terminado todo lo de Kaiba Corp. Mokuba había comido sus verduras. Todo estaba perfecto, como todo en su vida. Sí, claro, perfecto si no contáramos que le había metido la lengua a Yami.

El CEO sabía, o quería pernsar que sabía, que Yugi realmente quería algo serio con él. Pero el hecho de haber cambiado en ese momento no le decía mucho a Kaiba. De hecho, sí, pero no le decía cosas muy buenas de Yugi. Estaba pensando en la posiblidad de perdonar a Yugi. Pero era Seto Kaiba: él no perdonaba a nadie. Pero le parecía gracioso, rayando en la cursilería, que Yugi fuera a tocarle la puerta de su casa para pedirle perdón. La imagen mental hizo que Kaiba luciera una sonrisa maliciosa.

-Kaiba-sama, tiene visita. ¿Lo dejamos pasar?

¿Quién se atrevía a hacerle una visita a él? ¿En su casa? Iba a matar a su empleado por atreverse a interrumpirlo.

-¿Quién demonios es? -preguntó, jugando con el intercomunicador del escritorio.

-Dice ser Yugi Mutou.

¿¡Yugi?! ¿¡En su casa?! ¡Pero qué demonios! Kaiba estaba pensando que quizás el chaparro era psíquico. Nunca había tenido a Yugi en su casa, y nunca había pensado en la posibilidad de "tenerlo en la casa tan pronto".

-Déjalo entrar -dijo.

Kaiba sonrió con malicia. Sabía que Yugi estaba ahí para pedirle perdón. Quizás le daría una explicación aceptable y le pondría una carita hermosa, estrechando ligeramente sus grandes y bonitos ojos. La explicación no convencería a Kaiba, obvio, pero Yugi no usaría la explicación para ganarse el perdón del castaño. Kaiba sabía que el verdadero as de Yugi era él mismo. ¿Quién en su sano juicio le diría que no a Yugi?

La puerta sonó con tres golpecitos suaves.

Kaiba había calculado para qué había ido Yugi a verlo, lo que le diría, cómo lo diría y qué quería con todo eso. Había calculado los siguientes diez minutos de su vida.

-Pasa.

Yugi abrió la puerta del estudio despacio, entró lentamente y cerró la puerta tan lentamente como la había abierto. Miró a Kaiba: estaba sentado detrás de su gran... Gigantesco escritorio. Y tenía cara de pocos amigos, o sea, la de siempre. Pero tenía más cara de pocos amigos. Eso no era bueno.

-...

-...

Ni Kaiba ni Yugi estaban diciendo mucho. Yugi porque no sabía cómo estaba Kaiba. Y Kaiba porque quería saber qué haría Yugi en una situación como ésa.

-¿Se supone que tengo que pedirte permiso para hablar?

"Gran forma de comenzar" pensó Kaiba.

-No. Habla si quieres.

-Estoy hablando. ¿Cómo sé que me vas a hacer caso?

-Te estoy escuchando. Habla.

-Me estás escuchando, pero yo quiero que me escuches y que me HAGAS CASO.

"Es mejor de lo que creía" se dijo Kaiba, mientras se acomodaba en su sitio.

-Te haré caso si es que tienes algo interesante que decirme.

Yugi se acercó lentamente al escritorio de Kaiba. Aún estaba vestido con el uniforme de escuela. Cuando estuvo aceptablemente cerca, Yugi se aflojó la correa del cuello y comenzó a abrirse los botones de la camisa uno por uno.

-¿Q... Qué estás haciendo...? -soltó Kaiba, casi sin poder hablar.

-Asegurándome de que me vas a prestar atención.

-¿¡¡¡Quién crees que soy!!!? -gritó Kaiba, poniéndose de pie y golpeando el escritorio con las manos.

Yugi rompió a reír.

-Lo siento; sé bien quien eres. Sólo lo hice para que gritaras -contestó Yugi-. No me gusta que te hagas el serio conmigo -agregó, entrechando los ojos.

Kaiba se quedó en silencio unos segundos, analizando la actitud de Yugi. Cerró los ojos y se volvió a sentar.

-Sabes que te estoy prestando atención, Yugi. No tienes que hacer este tipo de cosas.

-Sí, lo sé. Pero quería que me lo dijeras.

-No me hagas perder la paciencia.

-Kaiba-kun, tú no tienes paciencia.

Kaiba sabía que Yugi quería llegar a algún lado. Apoyó el codo en el escritorio y se sostuvo el mentón con el puño. No pudo evitarlo y la vista se fue al pecho de Yugi. Tenía los tres primeros botones abiertos.

-Kaiba-kun...

-¿Mmnn?

-¿Puedo cerrarme la camisa? -preguntó Yugi, notando dónde lo estaba mirando.
-Haz lo que quieras -respondió Kaiba, ligeramente sonrojado y desviando la mirada.

-¿Seguro?

-Yugi, hazlo.

-¿Seguro? Como parece que estás más interesado en verme que en escucharme...

-¡¡¡Yugi, ya basta!!!

-¿¡Estás enojado conmigo!?

-¡Claro que lo estoy! ¡Me hiciste esperar sólo para divertirte y después me haces eso! ¡¿Qué pretendes?!

-¡Tú sabes hasta qué punto era por diversión! Y me seguiste el juego...

-¡Ése no es el punto!

-¿¡Cuál es el punto!?

-¡Sólo estás jugando conmigo! No voy a soportarlo. Ni siquiera de ti.

-Lo siento.. Lamento hacer que pienses eso, Kaiba-kun. No tengo explicación que darte que valga la pena. Fue mi culpa. Sé que estaba jugando. Lamento haberte hecho eso -dijo Yugi, cerrando los ojos lentamente.

Kaiba se tranquilizó al verlo. Se dio cuenta de que estaba de pie con las manos sobre el escritorio, de nuevo. Le había estado gritando a Yugi. No podía creerlo.

Kaiba cerró los ojos y se relajó.

"Eres un desgraciado, Yugi" se dijo.

Comprendió que Yugi había hecho todo ese teatro para molestarlo. Yugi sabía que él nunca le diría que estaba enojado, así que el ojón lo había molestado tanto al punto de lograr que Kaiba le soltara la verdad.

Sólo Yugi Mutou era capaz de hacer que Seto Kaiba cayera en sus trampas.

-¿Me puedes perdonar? -preguntó Yugi, abriendo un ojo. Supuso que Kaiba ya se había dado cuenta de cómo eran las cosas.

-¿Has hecho todo este teatro sólo para preguntarme eso?

-Sí -dijo, abriendo los dos ojos y sonriendo-. Sólo por ti.

-Mmmm... -Kaiba no estaba acostumbrado a ese tipo de palabras.

-¿Me perdonas? ¿O tengo que abrirme más la camisa?

-¡¡¡Yugi!!!

-Tomaré eso como un "sí, te perdono, Yugi bonito".

-Quita lo de "te perdono" -dijo Kaiba, sonriendo.

-Si le quito eso me queda... "Sí, Yugi bonito." -Yugi frunció el ceño-. ¿"Sí, Yugi bonito"? O sea, ¿sí quieres que me abra más la camisa?

-¡¡¡Yugi, deja tu camisa en paz!!!

-Pero quiero saber... -contestó Yugi, haciendo pucheros.

-Sabes que sí.

-Pero quiero escucharte decirlo.

-No.

-¡¡¡Kaiba-kun!!! ¡¡¡Dilo!!!

-No.

-¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilo!

Yugi se subió al escritorio y comenzó a gritarle. Pero era Seto Kaiba, y no se movió ni un milímetro. No iba a decirle que lo perdonaba después de todo lo que Yugi le había hecho. Ni aunque se lo pidiera 58 veces.

La puerta del estudio se abrió y entró Mokuba.

-Nii-sama...

Kaiba miró a Mokuba girando su cabeza hacia un lado. Yugi volteó al escucharlo. La escena era... Sospechosa: Kaiba estaba en su escritorio y tenía a Yugi encima del escritorio con la camisa media abierta.

-Eh... Nii-sama...Escuché gritos...Y yo... Y yo ya me iba -dijo Mokuba, antes de darse la vuelta y salir del estudio.

-No creerás que es mi culpa, ¿verdad?

-No, Yugi: es mi culpa. -Kaiba se puso de pie-. Es buen momento para decirle algunas cosas a Mokuba.

Kaiba se acercó a la puerta, pero antes de irse, agregó:

-Tú te quedas donde estás -le dijo sin mirarlo-. Y no te cierres la camisa.

Fin
NOTAS: ¿Qué pasó con Tohru Kobashi?
Ah, sí... él.
Después de que Yugi saliera corriendo del salón (con Kaiba dentro), encontró a Tohru en el pasillo. Tohru se lo llevó... A su casa. Para que la conociera (ese truco es más viejo). Hablaron del juego de cartas una media hora y después de eso, Yugi le dijo que tenía que largarse a su casa (bueno, no con esas palabras). Pero Tohru lo cogió del brazo y trató de besarlo. ¡Pero Yugi tiene reflejos de ninja! (¿Cuánta gente creen que ha tratado de besarlo?) Yugi se libró de Tohru. Y como todo chico rechazado le dijo que le gustaba y bla, bla, bla, bla... Yugi lo miró, le sonrió y lo mandó a volar. O sea, le dijo que NO. Y que no se atreviera a intentar besarlo de nuevo.
Yugi salió corriendo de su casa y Tohru trató de seguirlo, pero... ¡Con un demonio! El chaparro corría rápido. Cuando Tohru salió a la calle, sólo llegó a ver como Yugi corría calle abajo. Tohru dio media vuelta para entrar a su casa cuando vio una limosina negra estacionada a un lado de la calle.
Al día siguiente y durante los próximos 50 años, nadie supo (sabrá) nada de Tohru Kobashi. Todos borraron a Tohru de sus memorias. No se supo nada de él ni de su humanidad.

Se terminó. Lo maté. La verdad, tenía más capítulos, pero... Ya me cansé. Así que aquí se queda Manzanas. No me pidan que continúe. Gracias por tener la paciencia y el buen gusto de leer este fic. (RavenTears)