Manzana

Capítulo 3: El inico de una venganza amable

Yugi ya estaba en la escuela. Estaba cambiándose las zapatillas para ir de una buena vez al salón y encontrarse con Kaiba.

"¿Nervioso?"

"Claro que no, Yami. Kaiba-kun no me pondrá nervioso hoy".

"¿Seguro? A mí me parece que estás actuando raro".

"¿Raro por qué?"

-¡Buenos días, Yugi-kun!

-¿Huh?

Yugi salió de su conversación con Yami para prestarle atención al chico que lo saludaba.

-Ah, hola, buenos días.

-Me alegra que te haya encontrado temprano en la escuela, Yugi-kun. Tenía una pregunta que hacerte -dijo el chico, sonriendo.

"¿Qué pasó, aibou? Tan nervioso que estabas que ya ni ves a tus compañeros. Este asunto de Kaiba te está afectando. Creo que es él quien te baja el I.Q."

"No molestes, Yami. Fuiste tú el que me distrajo. Yo estoy normal. Tú eres el afectado por Kaiba-kun".

"Sí, me afecta que vayas a estar con ese imbécil."

-Y quería saber si aceptabas, Yugi-kun -terminó de decir el muchacho.

-¿Perdón? Disculpa, no te escuché -se disculpó Yugi.

"Deja de pensar en Kaiba y hazle caso a tu compañero".

"Cállate, Yami. Por tu culpa no le presté atención".

-...Era eso lo que te dije -finalizó el muchacho, otra vez.

-Ay, no... -Yugi se sentía mal, era la segunda vez que no lo escuchaba-. Lo siento. ¿Podrías explicármelo de nuevo?

"Tu compañero va a golpearte y golpearme a mí en el proceso".

"Yami... Ahora sí, cállate" pensó Yugi llevándose una mano a la frente.

-¿Te sientes bien, Yugi-kun?

-Sí, estoy bien. ¿Te importa si me explicas mientras caminamos?

-Está bien -aceptó el chico.

"¿Por qué tanta prisa, aibou? ¿Ya quieres llegar al salón para ver a Kaiba? Sin ofender: tienes malos gustos".

"¡Yami! Déjame en paz. Que no voy a escuchar a..."

-Espero que aceptes -terminó de explicar por tercera vez.

-No... Lo siento, no te escuché. Podrías...

"Bien, aibou".

El chico ya no tenía paciencia. Le había explicado lo mejor posible las cosas a Yugi tres veces, y ninguna de esas tres veces le había prestado la mínima atención. Era incapaz de enojarse con Yugi, ¿quién podría enojarse con Yugi Mutou? No era idiota como para ser el primero en hacerlo. Pero sentía que Yugi estaba jugándole una mala broma. Despues de todo, Yugi era muy bueno en los juegos.

-Lo siento, Yugi-kun. Tengo que ir a mi salón.

Diciendo esto el chico caminó más rápido pasillo abajo. No quería dejar a Yugi Mutou, pero de qué servía si sólo estaba ignorándolo.

"Ahora sí que la hiciste buena, aibou" se burló Yami.

"Y todo es culpa tuya"

-¡Espera! -gritó Yugi.

Todos en el pasillo voltearon al escucharlo. Querían saber a quién llamaba Yugi. El muchacho se detuvo en seco al escucharlo. Yugi caminó el espacio que los separaba y se puso frente a él.

-¿Qué era lo que me querías decir?

-Quería pedirte, Yugi-kun, que... -comenzó a explicar, por cuarta vez, qué era lo que quería. Y por primera vez tenía toda la atención de Yugi-. Los chicos de mi sección estamos organizando un torneo interno de Duel Monsters, queríamos saber si aceptabas participar y... Y si podías comentarle esto a Jounouchi, Bakura-kun y... Kaiba-kun.

-Ah, era eso. Sí, creo que sí aceptaré. A Jounouchi-kun es seguro que le gustará la idea. Pero de Bakura-kun y Kaiba-kun tengo mis dudas.

-No te preocupes; con que lo intentes estará bien. Gracias por todo, Yugi-kun.

"Así que era eso. Qué poca cosa. Pensé que tendrías otra declaración hoy".

"¿No me digas que te gustaba el chico? Tienes unos gustitos, Yami"

Yugi terminó su conversación mental con su contraparte en el pasillo. No quería hacerles repetir cuatro veces las cosas a Jounouchi y los demás. Cuando creyó que Yami no tenía nada más que decirle, regresó sobre sus pasos y entró al salón. Pasó a través de las carpetas hasta llegar a la suya, junto a la de Kaiba, que por cierto ya estaba ahí.

-Buenos días, Kaiba-kun.

Kaiba sólo giró levemente el rostro para mirarlo. Se veía normal. Y eso era un alivio para Yugi. Kaiba estaba leyendo un libro del tamaño de la Biblia y parecía tan serio e indiferente como todos los días.

Claro que sólo era apariencia, ya que en el fondo quería preguntarle a Yugi qué había sido todo aquel escándalo. Estaba matando el tiempo leyendo un libro mientras esperaba a Yugi, ¿a quién más? Si era sólo por él por quien iba a la escuela. Y mientras pasaba una hoja tras otra había escuchado a Yugi gritarle a alguien que esperara. ¿Qué podía pensar su genial mente? Primero: que Yugi nunca gritaba. Segundo: que le estaba gritando a alguien. Tercero: ¿para qué necesitaba a ese alguien? Y lo más importante: ¡¿quién demonios era ese alguien?!

Pero era Seto Kaiba y tenía una imagen que mantener. No podía dar signo alguno de estar ¿celoso?

El CEO vio de reojo que Yugi se ponía de pie e iba junto a Jounouchi y Bakura. Rio para sus adentros; Yugi se veía tan tranquilo y actuaba normal. Nada comparado a cómo se había visto el día anterior.

-Kaiba-kun, ¿puede decirte algo?

Kaiba salió de sus pensamientos. Tenía a Yugi al costado pidiendo por un poco de atención. Bien, eso era lo que quería. Kaiba necesitaba cualquier muestra de interés de Yugi hacia él para sacar el tema al aire. Sabía que le había dado tiempo a Yugi, pero necesitaba una respuesta. ¡Y la necesitaba ya!

-¿Qué pasa, Yugi? -preguntó, cerrando lentamente el libro y con su típico tono de arrogancia en la voz-. ¿Acaso ya pensaste?

Yugi frunció el ceño y achicó levemente los ojos.

-¿Qué quieres decir con eso, Kaiba-kun? -preguntó, con un leve tono de enojo-. Yo pienso, y seguido. Sé que eres más inteligente pero eso no te da derecho a burlarte de mí, Kaiba-kun.

El pequeño había dejado frío a Kaiba. No esperaba que Yugi se ofendiera con un comentario como ése. Además, por primera vez Kaiba no estaba usando sarcasmos. Era su costumbre burlarse y humillar a las personas, a Jounouchi en especial, pero nunca a Yugi. Y menos en ese momento.

Una vez que dejó las cosas claras, Yugi giró sobre sus talones para irse del sitio de Kaiba, pero éste lo había cogido de la muñeca.

-Espera -le dijo, en un tono que nunca había usado Kaiba antes: era un tono de súplica.

-¡Qué fácil eres, Kaiba-kun! -le dijo Yugi, volteando a verlo con una sonrisita maliciosa en el rostro-. Por un momento pensé que no caerías. Ya, bueno, como sea. Lo que te quería decir era que el otro salón está organizando un torneo. Jounouchi-kun, Bakura-kun y yo participaremos. ¿No querrás particpar tú también?

¡¿Qué?! Si había estado frío antes, en ese momento estaba en shock. Yugi sólo estaba jugando con él. Debió darse cuenta antes. Yugi nunca actuaba así. Pero ver a Yugi enojado con él lo desconcentró. Yugi era el único que hacía caer a Kaiba en sus juegos.

-...

Estaba a punto de decirle que no participaría en tan poca cosa como un torneo escolar, pero su genial mente estaba activa de nuevo... Torneo escolar. Escolares participando. Chicos participando y estando muy cerca a Yugi.

-Sí. Participaré.

-¿De verdad? No pensé que aceptarías -le dijo Yugi, divertido. Estaba dejando que Yugi se divirtiera con su juego-. ¿Kaiba-kun? Creo que ya puedes soltarme.

Kaiba le hizo caso: lo soltó muy lentamente, acariciando la piel de Yugi al máximo. Y luego volvió su atención a su libro. Esa sonrisita maliciosa en el rostro de Yugi era muy sugerente. Tal parecía que Yugi le tenía un par de juegos más.

Eso apenas era el inico de la venganza de Yugi. Y Yugi era bueno haciendo esas cosas.

Fin del capítulo 3