Kissing Noise

Capítulo 1: ¿Qué deseas tú?

Todos habían quedado agitados después de lo ocurrido. Mientras que otros, como Yoh, aún no entendían lo que ocurrió. Sólo después de encontrarse con el grupo lo comprendió (al fin, no es tan lento). Todos habían pasado por lo mismo, todos habían peleado para salvar a sus amigos. Sólo había sido una prueba que se les imponía a todos aquellos shamanes que deseaban entrar en la Villa Apache.

Horo Horo estaba, aparentemente, normal, pero en su cabeza los recuerdos de la prueba le daban vueltas y vueltas sin poder comprenderlos. Mientras todos hablaban quien sabe de qué cosa él recordaba cada escena de la pruba, cuando despertó en medio del pueblo y encontró los audífonos de Yoh junto a Harusame en dos en medio de la calle, recordaba lo mucho que se había preocupado, pero al salir del pueblo y encontrar la lanza del chico chino partida en dos y mellada perdió todo sentido. Corría sin saber a donde gritando su nombre, y casi no se percató del arma de Fausto (la cual no era relativamente chiquita), la espada de madera de Ryu o las garras de Chocolove si no fuera porque las pisó. Cuando llegó al claro y vió a todos su vista se posó en Len. Horo Horo movió la cabeza.

"Maldita sea. Como pude pensar sólo en él."

Pensaba mientras apretaba los puños cada vez más fuerte. Empezó a odiar su actitud en la prueba. Había pensado sólo en Len, aunque sea por un instante, lo hizo. Recordaba haber gritado el nombre de Len y después el de los demás. Tuvo que haber pensado en todos pero pensó primero en él, sólo por un instante, un instante. Se sentía a morir, se sentía tan mal, sentía verguenza.
Fausto, Ryu, Yoh, Chocolove y Len contaban sus experiencias, como habían peleado por salvar a todos por igual, mientras que él...

Los pensamientos de Horo Horo lo hubieran tenido ocupado por mucha más tiempo sino hubiera sido porque vió como Fausto y Ryu abrazaban a Yoh. El rostro de Horo Horo se hacía más pequeña mientras que una línea pasaba a través de sus ojos que caían hasta su mentón.

-¡¿Ah!? (con esa cara le decimos adiós a la tensión del momento.)

Ahora si que Horo Horo no sabía ni en dónde estaba parado cuando sintió que Len le pasaba un brazo alrededor de su cuello y se acercaba a su rostro. También lo hizo con Chocolove (pero no se colocó tan cerca).
-Entonces ya está decidido -dijo con su típica sonrisa maliciosa, esa sonrisa que fascinaba a cualquiera.

Horo Horo tardó un poco en asimilar lo que pasaba, se habían formado los equipos.
"Sólo son equipos."pensó mientras cerraba sus ojos y meditaba lo que haría.
-¿No te gusta la idea?- escuchó la sensual voz de Len en su oído.
Horo Horo achicó sus ojos y su rostro tomó un color rojo encendido.
-...Len...

Se puso tan colorado que Len no pudo hacer nada más que reírse de él.
-Eres tan fácil.-Horo Horo giró su cabeza para encontrarse con la sonrisa de Len, esa sonrisa tan maliciosa, tan cruel y tan deseable. Horo Horo se quedó de una pieza contemplando el hermoso rostro de su...amigo. Como esperando algo, como esperando un beso. Len lo percató y lo soltó.

Todos voltearon a verlos.
-¡Podría mejorar sus modales "Señorito Len"!- fué lo único que atinó a decir para salir del apuro.

Len no dijo ni hizo nada.

Una vez hechos los equipos todos regresaron a la villa para descansar después de todo aquello, los shamanes estaban realmente cansados aunque no quisieran admitirlo. Chocolove seguía colgado de Len, claro que un sutil "¡Suéltame!" siempre le caía bien a Len, pero Chocolove no la hacía. Uno porque le gustaba fastidiar a los demás, dos, porque (quizás por primera vez) tenía la atención de Len o tres porque hace mucho que Len no le incrustaba su lanza en la ñata (o sea en la nariz) y Chocolove lo estaba extrañando.

Horo Horo, quien no estaba muy lejos de ellos, no les quitaba la vista de encima. No soportaba que ese payaso tostado estuviera tan cerca a Len.

"¿En qué demonios estoy pensando?"
Horo Horo volvía a sumergirse en su nube de pensamientos sin percatarse que Len lo miraba de reojo, cuando lo notó se puso muy (MUY) colorado. Len se rió entre dientes, disfrutando del espectáculo (para este entonces Chocolove ya tenía un nuevo tajo en la ñata).
"¡Maldición! Empiezo a perder el control y Len comienza a ganarlo."


~Una vez en el cuarto correspondiente y separados por equipos~

Horo Horo estaba en el cuarto, Len y Chocolove estaban fuera o eso pensaba. Estaba mirando por la ventana en forma de cruz mal hecha (para mí al menos). La noche ya había caído, estaba entreteniéndose mirando las estrelllas y tratando de pensar en otra cosa que no sea la seductora voz de Len en su oído. Sacudió la cabeza al sentir que sus mejillas se ponían rojas. Decidió mejor no pensar en nada.

-¡Al demonio! Debería descansar pero con todo esto me han entrado unas ganas de correr.-decía para el mismo mientras movía los brazos estirándose y arrreglándose los huesos del cuello mientras estos crujían.-...pero si salgo a correr puede que Anna ya haya agarrado a Yoh y lo este haciendo entrenar...¡¿Y si me agarra a mí también?!...Ay, no, mamá, qué feo...Mejor me quedo, me está entrando el sueño.

-Qué verguenza. Lo único que saben hacer es descansar.- Horo Horo volteó, allí estaba Len en el quicio de la puerta vestido con su pantalón negro y el torso desnudo. Tenía la lanza en la mano, se iría a entrenar.-No permitiré que deshonres el nombre de este equipo.

Mientras hablaba se acercaba a Horo Horo quien no le sacaba la vista de encima.

-¿Acaso crees que perderé? Sólo he perdido contra Yoh al igual que Tu, estamos igual.
-No me compares contigo, Horo Horo. Yo venceré a Yoh- Len estaba hablando en serio, en sus dorados ojos se veían las flamas de su orgullo que clamaban una victoria.
-Y yo seré quien te derrote.
-¿Y cómo lo harás? ¿Pidiéndome por favor que te deje ganar? Mmmh! Somos muy diferentes Horo Horo. Yo aprendí controlar mis sentimientos y no permito que ellos
me controlen a mí.
-¿Sentimientos? Tu no sabes nada de eso. Deja de hablar estupideces.

Len se acerca a él, coloca una mano detrás de su nuca obligándolo a besarlo.
De todas las cosas que Horo Horo esperaba eso era lo último en lo que hubiera pensado. Sus ojos se abrieron de par en par, tanto que Len se separó para reirse de él. Horo Horo sentía como su rostro se ponía rojo, sentía toda su sangre en sus mejillas.

-Atrévete a decir que hablo estupideces.-desafió Len quien se acercaba nuevamente a él, colocando sus labios muy cerca a los de Horo Horo esta vez Horo Horo sentío como Len mordía su labio inferior. Estaba a punto de corresponderle de igual manera pero Len se separó de él antes que pudiera siquiera intentar algo, apretó su mano contra la lanza y la tiró contra la pared. Escucharon un grito del otra lado de la pared.

Len salió del cuarto sin decir nada, por esa noche ya había hecho suficiente.
En el pasillo encontró a Chocolove tirado en el suelo y en shock, la lanza había atravesado la pared y casi le había cortado el cuello; él sólo iba a avisarles que todos estaban cenando ya.

Len comprendió que no sabía nada de lo ocurrido así y se fue a entrenar dejando a ambos en shock (claro que uno lo disfrutó más que el otro).

Horo Horo no pudo decir que no lo disfrutó pero Len sólo estaba jugando con él.
Horo Horo comprendió que Len ya lo sabía y sólo lo utilizaba para divertirse, quizás.
-¡Maldito!

Después de algún tiempo, decidió salir e ir a cenar, si es que ya no habían terminado; giró sobre sus talones y se dispuso a largarse de allí cuando se detuvo para sacar la lanza de Len de la pared.
-Ese idiota...¿cómo pretende entrenar sin su...-una idea rara se apoderaba de la mente de Horo Horo. Acaso Len había dejado su lanza allí para que él fuera a llevársela. Horo Horo sintió la idea más rara cuando la pensó bien pero alguien como Len no cometería un error así. Dejó la lanza en el cuarto y salió. Vió a Chocolove (que ya se estaba parando) a medio camino Horo Horo decidió regresar por la lanza.

-¿Pa' q' t' llevas la lanza de Len? ¡Ya sé! La vas a usar pa' usarla como "snowlance"!
-No te pego nomás porque tengo las manos ocupadas.

Y se largó en busca del chico chino.

Después de algún tiempo (ni Horo Horo sabía cuanto había pasado) lo encontró detrás del hotel, un lugar simple y bonito (como todo en la Villa Apache) y sin miradas extrañas.
Len estaba en medio de una danza de Kempou, de reojo vió llegar a Horo Horo con su lanza en la mano. Horo Horo no dijo nada, se quedó contemplando el hermoso cuerpo de Len, cada movimiento, cada golpe, estaba admirando cada centímetro de Len.

Cuando Len terminó, se pasó la mano por la frente sacándose el cabello de los ojos, estaba de espaldas a Horo Horo, colocó sus manos en la cintura y se puso de perfil para verlo de reojo.
-Eso es mío.
-...Lo sé- Horo Horo tardó un poco en contestar, aún seguía admirando a Len, más sutilmente claro.-No deberías dejarlo en cualquier lugar.
-Mi cuarto no es cualquier lugar. Además, siempre estás tú para traérmela.
-¡Qué demonios! ¿Quién crees que soy?-gritó Horo Horo tirando su lanza al suelo.

Len volteó, se acercó a él, recogió su lanza, la clavó en el suelo y empujó a Horo Horo contra la pared.

-¿Quién eres? Eso no me interesa.-Len tenía a Horo Horo contra la pared, tenía las manos apoyadas en la pared y tenía a Horo Horo entre ellas.-Pero nadie osa tirar mi lanza.

Horo Horo ligeramente sonrojado-¿Acaso deseas que me disculpe "Señorito"?
-Deseo algo más.-Len coloca ambas manos en las mejillas de Horo Horo obligándolo a mirarlo a los ojos.-¿Y qué es lo que deseas tu?
-...yo...-Horo Horo estaba cautivado por los profundos ojos dorados de Len, no podía alejar su vista de ellos por más que hubiera querido.

Cada segundo que pasaba, le parecía desear más a Len.-...de acuerdo...lo siento...
-Te ves tan deseable...-dijo por fin Len rosando un dedo por los labios de Horo Horo-...te ves tan bien...y...baboso.-Len le sonrió con malicia.
-¡Suéltame!-Horo Horo no soportó oir que sólo se estaba burlando de él. No soportó la idea de pensar lo estúpido y baboso que se debío ver admirando a Len de "esa" manera.

Antes que pueda decir algo más o intentar huir de él Len lo atrapó en un beso.
No era como el beso que le dió en el cuarto, este era más carnal.

Horo Horo sentía como jugaba con sus labios. Sentía como la lengua de Len entraba en su boca para empezar una larga y minuciosa exploración. Horo Horo no pudo más y correspondió a esto abrazándolo, acariciando su cabello y tratando de estar lo más cerca posible de él.

Len hizo que se separen, lo que no fue del total agrado de Horo Horo, quien tenía una respiración muy agitada.

-¿Qué pretendes?
-Nada en especial. Sólo mato el tiempo.
-Pensé que no te interesaba.
-Así es. No me interesas tú, me interesa lo que haga contigo.

Horo Horo se sintió tan utilizado, quizo insultarlo pero no llegó a pronunciar palabra alguna. Trató de irse pero con un rápido movimiento Len lo cogió por la cintura haciendo que Horo Horo se acercara a él. Forcejearon un poco, pero Len tenía mayor ventaja sobre él.

-Aún no -dijo Len mientras mordía la oreja de Horo Horo. Lo volvió a besar. Ningún beso se comparaba a este. Más fogoso, apasionado y carnal. Las fuerzas que usaba Horo Horo para oponerse se desvanecieron en un instante por el placer que su "amigo" le estaba dando. No sentía nada, donde estaba o quien era, sólo sentía a Len.

Cuando Len terminó, no había signo alguno de oposición de parte de Horo Horo, quien por fin parecía estar bajando de su nube de placer.

Len sacó su lanza del suelo. -Vete, déjame solo.
-No es necesario que me lo recuerdes.

Len estaba despaldas, miraba irse a Horo Horo de reojo.
Sonrió para si mismo. Si hubiera querido pudo haber tenido a Horo Horo en donde deseara. Pero no lo haría tan rápido. Se estaba divirtiendo con todo esto. De todas maneras, a Len le gustaba jugar un poco con sus presas antes de dar el paso final. Nunca nadie, ni como shaman ni como persona se había resistido a él. Horo Horo no sería la excepción.

Len continuó entrenando.

Fin del capítulo 1
Notas:
¿Qué tal?
No soy muy bueno redactando, en especial las escenas de amor. Si podrían entrar en mi mente y ver como me las imagino de seguro entenderían algo más sobre la elasticidad del cuerpo humano, el punto de equilibrio, la gravedad o las diferentes teorías que tratan de explicar como el hombre puede gritar tanto. Es decir, si podrían sobrevivir a la cochinada de mente que tengo.

Sobre el fic, es el primero que escribo (de Shaman King) y deseaba poner a Len tan deseable, rico y arrogante como me fuera posible. Por si acaso a Horo Horo lo imagino (dentro del fic) con esa cara seria y cautivadora (esa que casi nunca sale), tal como en el capítulo en que se le cae la bandanna. Sino no podrían hacer las escenas que me imagino deberán hacer.

Sobre las escenas de amor (que aún no escribo) déjenme pensar que pueden hacer lo que hacen. Se que unos niños de 13 años no podrían hacer eso (o quién sabe) así que olvidemos la edad (qué dicen tener), de todas maneras no es la edad lo que nos interesa saber de ellos.

Y entre otras cosas que Len tiene el mejor reojo que se ha visto.